Seis meses después del trágico femicidio que conmocionó a Necochea, los padres de Magalí, Felipe y Estela, estuvieron en los estudios de NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ, dialogando con Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia, durante el programa “Esta Mañana”. Con una entereza que estremece, compartieron el dolor inmenso de la pérdida y la lucha por la justicia: “Al enemigo yo lo tuve sentado en la mesa 14 años, lo tenía ahí enfrente, charlando, hablando, y jamás me di cuenta de lo que podía llegar a ser, jamás”, confesó Felipe.
Felipe y Estela son un testimonio conmovedor de la fortaleza humana frente a lo inimaginable. “Estamos en pie gracias a que conocimos personas maravillosas que nos apoyan y ayer agradezco a toda la sociedad que se hizo presente para respaldarnos y que podamos seguir adelante. Yo creo que de otra manera no hubiera sido posible que estuviéramos en pie”, afirmó Estela.

Magalí: una hija extraordinaria y una vida truncada
Magalí era, en palabras de sus padres, “una hija extraordinaria, con todas las letras”. Nunca tuvieron que reprenderla; “todo lo hacía bien, todo, desde la escuela, con nosotros, con las amigas, muy amigas de las amigas”, relató Estela. Era “muy familiera, muy soñadora, con unas ganas de vivir extraordinarias, con muchos proyectos”. Su vida, llena de planes y aspiraciones, fue brutalmente truncada. “Ella ni pensaba que le podía pasar esto, jamás lo pensó, y nosotros menos”, lamentaron.
Felipe compartió el tormento de no haber detectado las señales. A pesar de haber invertido en seguridad en su hogar, instalando cámaras y alarmas, el peligro acechaba donde menos lo esperaban. “Jamás me di cuenta de lo que podía llegar a ser, jamás, porque si no, directamente hubiera actuado”, reflexionó. Magalí conoció a su agresor, su primer novio, hace 14 años. “Que lo amaba, y no era capaz de levantar la vista para mirar a otro hombre, y terminó así”, agregó Felipe.
Las señales silenciosas y la doble personalidad
Estela reveló los sutiles indicios de una relación que se tornaba compleja. Al principio, la convivencia era armoniosa. Sin embargo, los problemas comenzaron el año pasado cuando la pareja se separó brevemente. Magalí le exigió a su pareja que hiciera terapia, prometiendo volver con la condición de que no fuera “tan agresivo, porque era agresivo verbalmente”. “Ella me decía, no, por ahí se le salta la cadena, me decía”, recordó Estela.
Lo más escalofriante llegó de la mano de una amiga confidente de Magalí. Seis meses después del femicidio, al buscar respuestas, los padres se enteraron de un video que Magalí le había enviado a su amiga a las tres de la mañana. Era un material sobre “cómo son los psicópatas narcisistas”. El mensaje de Magalí a su amiga fue desgarrador: “Mirá, gorda, fíjate, fíjate bien, este es Javi. Lo que está diciendo la chica es Javi”.

La dura lucha por la justicia y el legado de Magalí
El caso está bien encaminado judicialmente, con fiscales y policía que actuaron rápidamente y brindaron protección a la familia. “Sí, muy protegidos por la justicia, muy contenidos por los profesionales que nos atienden. Si no, no estaríamos acá”, afirmó Estela. Sin embargo, el camino es extenuante. La familia entera, incluyendo a los padres y a los otros tres hijos (Sebastián de 44, Meli de 42 y Fernando de 39), transita por terapia con psicólogos y psiquiatras para sobrellevar el dolor.
A pesar de la devastación, Felipe y Estela no buscan venganza. “No tenemos odio, no tenemos rencor. Ninguno de nosotros, ninguno. Solamente que pague por lo que hizo y nada más”, enfatizó Felipe. Con 50 años de pareja, se conocen a la perfección y se acompañan en el silencio. “Nos criamos juntos”, dijo Felipe. Sus hijos y seis nietos son su motor. “Estamos todos destruidos, hasta mis nietos están destruidos”, expresó Estela.
A seis meses de la tragedia, Felipe y Estela viven el día a día. El futuro, para ellos, es incierto, pero la búsqueda de justicia es una constante. “Lo que nos pasó es antinatural”, reflexionó Estela. “Tenemos que seguir por mis hijos, por mis nietos, por Maggie también”, concluyó, agradeciendo el espacio para recordar a Magalí y reiterar que, a pesar del dolor, solo anhelan justicia para que su hija descanse en paz.












