Después de más de cuatro décadas viviendo en Italia y de haber trabajado también en Francia, Suiza y Corea del Sur, Franco Rondina, pianista, docente y especialista en cultura italiana, dialogó con Cerrando la Mañana por NEC Radio 98.3 sobre su recorrido por el mundo, su regreso al país y el presente de la enseñanza musical en Argentina.

Rondina llegó nuevamente a Necochea en 2018, tras un extenso período de formación y trabajo en Europa. Vivió 42 años fuera del país, dio clases en academias francesas, trabajó como director coral en Suiza y formó parte del Conservatorio de Santa Cecilia en Roma, desde donde viajaba regularmente a Corea del Sur para dictar cursos intensivos.
“La experiencia con los coreanos es única; no existe en ningún otro lugar del mundo”
El músico recordó especialmente sus años de trabajo en Corea del Sur, donde la disciplina y el nivel de exigencia lo sorprendieron desde el primer día. “Es una cosa de locos. Había niñas de ocho años estudiando hasta las doce y media de la noche, y en tres días incorporaban cambios técnicos que en otros lugares llevan meses”, relató.
Esa cultura de dedicación extrema, sumada al apoyo estatal y la disponibilidad de instrumentos de alta calidad, explica —según Rondina— el crecimiento exponencial de pianistas coreanos en los más prestigiosos concursos internacionales.
Entre Europa y Argentina: dos realidades culturales opuestas
De regreso al país, Rondina reconoce que el cambio fue abrupto. No solo por cuestiones personales —que motivaron su retorno— sino por las dificultades para ejercer su profesión en un entorno muy distinto al europeo.
Una de ellas es la falta de acceso a pianos de calidad: “Fui a un lugar donde tenían pianos de cola, mostré mi currículum y pedí estudiar una hora por semana. Me dijeron: ‘Si te lo presto a vos, se lo tengo que prestar a todos’. No entendí quiénes eran esos ‘todos’”, contó con cierta ironía.
Actualmente trabaja con un piano eléctrico propio, ante la imposibilidad de acceder a instrumentos adecuados para su nivel profesional.
Una alumna que lo motiva a seguir
Pese a las dificultades, Rondina encuentra inspiración en la enseñanza. Hoy solo tiene una alumna de piano, pero de un nivel sorprendente para su edad.
“Alina Peñalva es una chica excepcional. En un año está tocando obras de Debussy, Scriabin y Shostakovich. Es increíble lo que hace”, afirmó orgulloso.
Italia, la cultura y un puente con Necochea
Además de la música, Rondina dicta clases de italiano y —sobre todo— de cultura italiana, un campo en el que siente que puede aportar una mirada única gracias a su vida en Europa.
“Una cosa es conocer Italia por fotos y otra vivirla. Yo visité más de 400 iglesias en Roma. Eso te cambia la mirada. A mis alumnos les enseño el idioma, sí, pero sobre todo les cuento cómo es Italia por dentro”, explicó.
En los próximos días brindará conferencias culturales, con entrada libre y materiales audiovisuales. Entre los temas propuestos figuran la Costa Amalfitana, Pompeya, la Cartuja de Padula y los mosaicos de Rávena.
“Nápoles es la ciudad más hermosa de Italia”
Entre risas, también defendió a su ciudad preferida: “Nápoles tiene todo. Es la más linda de Italia. Que me digan lo que quieran, la defiendo a espada”.
Un nuevo capítulo en Necochea
Instalado en la ciudad, Rondina ofrece clases de lunes a jueves y toma los viernes como día personal. En enero hace una pausa total: “Necesito el sol y la caminata; ya tengo 70 años y debo cuidarme”, dijo.
Quienes quieran contactarlo para clases de música clásica o idioma y cultura italiana pueden hacerlo al teléfono que compartió al aire durante la entrevista.












