El exministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, dialogó con Cerrando la Mañana por NecRadio 98.3 y analizó los trascendidos sobre una posible reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Sin un proyecto oficial presentado, Cuartango alertó sobre el riesgo de retrocesos en derechos constitucionales, la precarización del empleo y la necesidad de discutir cambios “en beneficio de la sociedad en su conjunto y no de unos pocos”.
El referente del Grupo Descartes subrayó que sí es necesaria una actualización de la normativa laboral, sobre todo frente a los avances tecnológicos —robótica, inteligencia artificial, computación cuántica— y las nuevas formas de empleo, como el trabajo de plataforma. Pero remarcó que la dirección de esos cambios es lo que hoy preocupa.
“La cuestión central es en beneficio de quién se hacen las reformas”
Cuartango señaló que existen dos caminos posibles: uno que apuntale el empleo genuino y otro que profundice la precarización. Según su evaluación, las señales del Gobierno “parecen inclinarse hacia una flexibilización regresiva”, con potencial impacto negativo en salarios, condiciones laborales y nivel de empleo.
También desarmó lo que calificó como “falsas antinomias” del debate público: “El dilema no es capitalismo o socialismo, ni Estado o mercado. El mundo es capitalista. La discusión real es si queremos un capitalismo con contenido social o un capitalismo salvaje”.
Trascendidos, posibles medidas y preocupaciones
Aunque no existen detalles oficiales, Cuartango enumeró los puntos que circularon públicamente y que podrían formar parte de la reforma:
- Sustitución del régimen indemnizatorio.
- Descentralización de la negociación colectiva.
- Eliminación de la ultraactividad de los convenios.
- Fin de la retención obligatoria de cuota sindical.
- Extensión de la jornada laboral hasta 60 horas semanales.
- Cambios en el régimen de vacaciones, que podrían fraccionarse o moverse según decisión del empleador.
- Implementación del “salario dinámico”, es decir: un básico muy bajo y el resto sujeto a productividad.
Sobre este último punto, fue categórico: “El trabajador pasa a ser la variable de ajuste. Participa cuando la empresa va mal —con su salario—, pero no participa cuando la empresa va bien, con sus utilidades”.
Planteó, en cambio, que la verdadera “dinamicidad” salarial debería ser la participación en las ganancias, como prevé la Constitución.
“Negociar sin un piso colectivo es dejar al trabajador como una hoja al viento”
Cuartango criticó la idea —presentada en algunos borradores— de permitir acuerdos individuales entre empleador y trabajador sin el piso mínimo del convenio.
“Un trabajador negociando solo es una hoja al viento dentro del sistema capitalista”, afirmó.
Recordó además que la reforma no puede implicar retrocesos, porque la Constitución y los tratados internacionales de Derechos Humanos establecen el principio de progresividad: los derechos laborales pueden ampliarse, pero no reducirse.
Debate sobre sindicatos y la mal llamada “cuota obligatoria”
El exministro aclaró que la filiación sindical no es obligatoria y que eliminar la retención no implica libertad, sino una herramienta para debilitar a los gremios.
“La obligatoriedad es del empleador para retener, pero el trabajador se afilia solo si quiere. Es un mito que la cuota sea obligatoria”, explicó.
La jornada laboral, otro punto crítico
Cuartango remarcó que los trascendidos sobre la “soberanía horaria” van en sentido contrario al mundo: “En la mayoría de los países se tiende a reducir la jornada. Acá se habla de aumentarla a 60 horas. La jornada de 8 horas no es un capricho: son 8 para trabajar, 8 para vivir y 8 para descansar”.
El peronismo y las internas del 24 de febrero
En el tramo final, se refirió a la situación del Partido Justicialista y al proceso interno que debería realizarse en febrero.
El Grupo Descartes —del que Cuartango es fundador— reclama:
- Convocar a elecciones internas en el PJ nacional y bonaerense.
- Reafiliar y depurar padrones.
- Garantizar participación real de todas las corrientes.
- Asegurar representación proporcional para minorías.
- Evitar “chicanas” y trabas formales al momento de oficializar listas.
“Todos adentro, cada uno con representación según su caudal electoral. Así se preserva la unidad”, sostuvo.












