El cura párroco de la Parroquia Santa Teresita, Gonzalo Domench, pasó por “Esta Mañana” y dejó un mensaje cargado de alegría, fe y compromiso comunitario en la previa de la Navidad. Entre la organización de los pesebres vivientes, las canastas navideñas y la tradicional Marcha de la Fe, el sacerdote recordó la importancia de sostener la mirada en los otros: “Los que menos tienen son los que más dan; eso es matemática pura”, expresó.
Una tradición que moviliza: la Marcha de la Fe
El próximo 8 de diciembre, feriado por el Día de la Virgen, se realizará la 38ª Marcha de la Fe, una peregrinación de 14 kilómetros que une la Parroquia Inmaculada Concepción (74 y 47) con Costa Bonita.
La caminata comenzará a las 14:30, y finalizará con la misa alrededor de las 19 horas.
Durante el recorrido habrá paradas en puntos clave —entre ellas el Colegio de la Merced y la Parroquia Estela Maris— donde vecinos se suman para acompañar con agua, mate y aliento a los peregrinos.
“En algún momento todos la caminamos: con una promesa, con el grupo de scouts, con la catequesis o de la mano de una abuela. Es parte de Necochea”, remarcó el cura.
Cáritas y la colecta navideña
Durante este fin de semana, voluntarios de Cáritas recorrerán la ciudad recolectando alimentos navideños —budines, pan dulce, confituras— para armar canastas destinadas a familias que atraviesan dificultades.
En Santa Teresita, además, se juntan pollos, papas, ensaladas y productos frescos.
“Nadie come polenta en Navidad. Los pobres tampoco tienen por qué hacerlo. Queremos que todos tengan una mesa digna, como la nuestra”, afirmó Domench.
El sacerdote destacó un patrón que observa cada año: “El que menos tiene es el que más se compromete; sabe lo que es pasarla y empatiza de verdad”.
Un mensaje de alegría y vocación
A pesar del cansancio acumulado, el párroco transmite una energía que contagia.
“Soy muy feliz. Cuando uno es feliz se le nota”, dijo entre risas, explicando que gran parte de su tarea diaria está rodeada de jóvenes, juegos, playa, catequesis y actividades que llenan de vida a la comunidad.
También recordó que la fe se construye en equipo: “Yo camino, pero atrás hay un equipazo. Ningún cura hace nada solo”.
Un cierre de año con el corazón atento
De cara a la Navidad, Domench invitó a mantener la mirada puesta en lo esencial:
“A veces la fiesta se nos llena de ruido: la ropa, los regalos, los problemas familiares. Pero la Navidad es otra cosa. Hay que estar atentos con el corazón”.












