En una nueva columna de bienestar en el programa “Esta Mañana”, la entrenadora Leonela Ale habló sobre uno de los temas que más inquieta a quienes atraviesan los 40 años: cómo entrenar, alimentarse y sostener hábitos saludables en una etapa donde el cuerpo cambia, la energía ya no es la misma y el metabolismo comienza a desacelerarse. Su propuesta se resume en una fórmula simple pero poderosa: las tres P —proteína, pesas y paciencia—.

Leonela explicó que, especialmente en las mujeres, pero también en los hombres, a partir de los 35 o 40 años los niveles hormonales comienzan a descender. Esa modificación genera menos energía, más irritabilidad, insomnio, acúmulo de grasa abdominal y pérdida progresiva de masa muscular. Frente a esto, uno de los errores más frecuentes es recurrir a dietas muy estrictas o reducir la comida de forma extrema. Lejos de ayudar, eso empeora el cuadro: “En esta etapa hay que comer más y mejor”, señaló, recalcando que alimentación y entrenamiento no pueden separarse.
La primera P es la proteína. Debe estar presente en cada comida porque regula la insulina, mejora la saciedad y es indispensable para construir y preservar músculo. Carnes, pollo, pescado, huevos, yogur griego, legumbres, tofu, soja y tempeh son algunas de las fuentes que mencionó. Aclaró que no es necesario comer cada dos horas, pero sí sostener las comidas principales y asegurar que en todas haya proteína suficiente.
La segunda P son las pesas. El entrenamiento de fuerza se vuelve fundamental después de los 40 porque ayuda a frenar el deterioro muscular natural, mejora el metabolismo, favorece el equilibrio hormonal y aumenta la densidad ósea, ayudando a prevenir la osteoporosis. “Hay que desafiarse en el peso; tiene que ser incómodo”, subrayó. Nos recordó que el trabajo no termina cuando uno sale del gimnasio: el cuerpo sigue quemando calorías en reposo mientras se recupera y repara el tejido muscular. También remarcó la importancia de un control médico para evaluar niveles como la vitamina D, esencial para la salud de los huesos.
La tercera P es la paciencia. Según Leonela, los cambios no son inmediatos, pero sí progresivos: más energía durante el día, menos irritabilidad, mejor descanso nocturno y menos niebla mental. “Hay que disfrutar el proceso y no pensar sólo en el resultado estético”, afirmó. El equilibrio hormonal y emocional también forma parte del bienestar al que se apunta.
Durante la charla en “Esta Mañana”, Leonela compartió además observaciones de la vida cotidiana: la tolerancia al sol que cambia con los años, la dinámica de la playa, el cansancio natural de las jornadas calurosas y hasta la jardinería como espacio terapéutico. Entre humor, experiencias y consejos, dejó en claro que después de los 40 sí se puede mejorar, ganar fuerza, sentirse más vital y transformar la composición corporal. Pero para eso se necesitan las tres P que marcan el rumbo: proteína, pesas y paciencia.












