Desde Madrid, el abogado y analista político Ramiro Caro Figueroa analizó el presente político y económico de la Argentina y dejó definiciones contundentes sobre el rumbo del Gobierno, la oposición y el escenario internacional.
Caro Figueroa advirtió que el Gobierno nacional “está errando la estrategia política” subestimando la necesidad de consensos en el Congreso. Señaló como ejemplo lo ocurrido en la Cámara de Diputados con el Presupuesto, donde el oficialismo se confió de distintos apoyos que finalmente no llegaron y terminó perdiendo artículos clave. A su entender, esa situación deja al presidente ante la posibilidad de verse obligado a gobernar con un presupuesto que él mismo cuestionó.
Respecto a la reforma laboral, sostuvo que es “impostergable”, pero reconoció que enfrenta fuertes resistencias. Consideró acertada su postergación para febrero y remarcó que debe surgir de un proceso de diálogo real entre el Gobierno, los trabajadores y el sector empresario. “Nunca una reforma laboral logra el consenso pleno, pero hay que avanzar con acuerdos posibles”, afirmó, y subrayó que el actual marco normativo quedó desactualizado frente a los cambios tecnológicos y del mundo del trabajo.
En el plano económico, se mostró moderadamente optimista. Destacó la baja del riesgo país por debajo de los 600 puntos, el superávit comercial y la desaceleración inflacionaria como señales positivas. En ese sentido, consideró que, si el Gobierno logra cumplir con los compromisos financieros de enero, “el 2026 podría mostrar una recuperación gradual del empleo y de la actividad”.
Caro Figueroa también se refirió al contexto internacional y fue categórico sobre Venezuela. Aseguró que el régimen de Nicolás Maduro atraviesa su etapa más débil debido al aislamiento internacional, la presión de Estados Unidos y las denuncias por violaciones a los derechos humanos. “Maduro tiene los días contados”, afirmó, y no descartó una salida negociada del poder.
Por último, describió un escenario político argentino con una oposición “atomizada y sin liderazgo claro”, lo que —según explicó— favorece al oficialismo si logra mantener cierta estabilidad. El peronismo fragmentado, el radicalismo sin rumbo y un PRO en tensión dificultan la construcción de una alternativa sólida. “Si las cosas le salen medianamente bien, la reelección de Milei está prácticamente asegurada”, concluyó.












