Un grave episodio de violencia volvió a encender las alarmas sobre la falta de control y convivencia en el uso del río Quequén. Leandro, vecino de Necochea y nadador de aguas abiertas, denunció que fue agredido mientras realizaba su entrenamiento habitual, cuando desde la costa le arrojaron piedras que impactaron directamente en su cuerpo.
El hecho ocurrió el sábado, alrededor de la 13.30, cuando Leandro nadaba por el cauce del río, a la altura del sector comprendido entre Tani y el Club del Valle. Según relató en diálogo con Esta Mañana, primero advirtió golpes en el agua y luego sintió un fuerte impacto en la espalda. “Fue un golpe muy fuerte, pensé que había sido una piña. Todavía me duele y tengo un hematoma”, contó.
Al detenerse y mirar hacia la margen, observó a varias personas pescando con cañas, entre ellas tres jóvenes y un adulto. Al increparlos, ninguno se hizo cargo de la agresión. “Estaba a unos 25 o 30 metros de la costa. La fuerza con la que me tiraron la piedra fue tremenda. Si me pegaba en la cabeza, podía haber quedado inconsciente y ahogarme”, advirtió.
Leandro remarcó que no se trata de un hecho aislado. Según explicó, tanto nadadores como kayakistas han sufrido situaciones similares en otras oportunidades, incluyendo el lanzamiento de plomadas y piedras. “El año pasado una plomada pasó a centímetros de mi cabeza. Esto es gravísimo, no es una exageración”, sostuvo.
El deportista aclaró que no está en contra de la pesca ni de quienes practican la actividad de manera responsable, pero señaló que existe una percepción errónea de “prioridad” por parte de algunos pescadores. “El río es de todos. Nosotros entrenamos para carreras de aguas abiertas, pasamos en segundos y no molestamos a nadie. Hay gente que incluso recoge la línea cuando pasamos, con total respeto”, explicó.
Además de la agresión, también expresó preocupación por el deterioro de la ribera y la falta de controles. “Los vecinos trabajaron mucho para mejorar este espacio y vemos que se vandalizan bancos, se filetea pescado sobre los lugares donde se sienta la gente y no hay presencia municipal ni ordenamiento”, agregó.
Si bien no realizó una denuncia formal en el momento —ya que al salir del agua no encontró a los agresores—, Leandro pidió que el hecho se visibilice para evitar consecuencias mayores. “Hace poco murió un chico ahogado en el río. Si una piedra te deja inconsciente, el riesgo es altísimo. Esto en cualquier lugar sería considerado un intento de homicidio”, afirmó.
El caso reabre el debate sobre la necesidad de regulación, señalización y presencia de control en el río Quequén, para garantizar una convivencia segura entre pescadores, nadadores, kayakistas y vecinos que disfrutan de uno de los espacios naturales más importantes de la ciudad.












