Detrás del fuerte crecimiento del sector energético, los cereales y oleaginosas volvieron a ocupar un rol central en la actividad portuaria de la provincia de Buenos Aires. Según los últimos registros del sistema portuario, estos productos representaron el 36% del total de la carga movilizada, ratificando el peso histórico del complejo agroexportador en la logística provincial.
El dato confirma el perfil tradicional de los puertos bonaerenses, estrechamente vinculados a la producción primaria y a la exportación de granos, harinas y aceites. Trigo, maíz, soja y girasol continúan liderando los embarques con destino a mercados de Asia, África y América Latina, sosteniendo el flujo de divisas y la actividad económica regional.
Si bien en los últimos años se avanzó en una mayor diversificación de cargas —impulsada por el crecimiento de hidrocarburos y derivados energéticos—, el agro mantiene un lugar determinante. Terminales clave como Puerto Quequén y Puerto de Bahía Blanca concentran gran parte de estas operaciones, funcionando como nodos estratégicos para la salida de la producción del sudeste y sudoeste bonaerense.
Desde el sector destacan que esta participación no solo refleja volumen exportado, sino también la capacidad de adaptación de la infraestructura portuaria, con inversiones en dragado, accesos y modernización de terminales que permiten sostener la competitividad en un escenario global cada vez más exigente.












