Gustavo Gavilán habló sobre infraestructura, logística y los desafíos de un puerto que no deja de crecer
A 32 años de la creación del Consorcio de Gestión, Puerto Quequén atraviesa un momento de plena actividad y planificación estratégica. Así lo expresó Gustavo Gavilán, integrante del directorio en representación del Sindicato de Dragado y Balizamiento, quien analizó el crecimiento del movimiento portuario, las obras necesarias y el debate sobre el futuro desarrollo estructural.
“El puerto viene aumentando año a año el volumen de carga. Si no hay sequía, el crecimiento es sostenido. Eso nos obliga a prever infraestructura acorde”, explicó.
En ese sentido, remarcó que muchas de las estructuras actuales fueron pensadas para otra escala operativa. “Hoy recibimos buques de 300 metros cuando el puerto fue preparado para 200. Eso exige mayor resistencia en amarras, más mantenimiento y obras constantes”, detalló.
Almirante Brown: primera etapa confirmada
Uno de los anuncios más concretos es el inicio de la reparación por tramos de la avenida Almirante Brown, uno de los accesos más deteriorados por el tránsito pesado.
La primera intervención comprenderá el tramo entre calles 532 y 504, considerado uno de los sectores más afectados. Luego se proyectará avanzar hacia Ruta 88.
“Es una obra por etapas. No es integral de una vez. Hoy mismo comenzamos a trabajar en los pliegos para iniciar lo antes posible”, confirmó Gavilán.
¿Puente sí o puente no?
Uno de los debates históricos es la construcción de un puente que conecte ambas márgenes.
Gavilán planteó que el tema requiere análisis técnico profundo:
“Políticamente un puente siempre es atractivo, pero estratégicamente puede limitar el crecimiento del puerto hacia el interior. Hay que evaluar costos y beneficios.”
Explicó que actualmente la margen de Necochea funciona como puerto importador (principalmente fertilizantes) debido a limitaciones logísticas y estructurales, mientras que la competitividad cerealera está del lado de Quequén por acceso directo a rutas.
“El crecimiento natural del puerto es hacia adentro. Pensar en expandirse hacia afuera sería una obra faraónica”, sostuvo.
Operatividad y competitividad
Actualmente los buques completan carga en tiempos que oscilan entre 24 y 72 horas, lo que mantiene competitividad internacional.
Además, tras la profundización y extensión de escolleras, el mantenimiento del canal requiere menos dragado estructural. La draga realiza campañas periódicas según relevamientos batimétricos mensuales.
“El puerto hoy está preparado para operar a gran escala, pero debemos reforzar infraestructura para sostener ese ritmo”, afirmó.












