El reclamo por la falta de médicos en el interior del distrito de Necochea suma cada vez más voces y preocupación. Tras lo ocurrido en los últimos días en La Dulce, vecinos de distintas localidades volvieron a advertir sobre una situación crítica que, aseguran, lleva años sin resolverse.
Desde Ramón Santa Marina, Néstor Trujillo describió un escenario alarmante: la sala de primeros auxilios funciona, pero sin médicos estables.
“Tenemos enfermeros, la salita está en buenas condiciones, pero no hay médicos. Viene uno dos veces por semana, unas horas, y eso no alcanza. Son parches de hace años”, señaló en diálogo con el programa Esta Mañana.
“En cinco minutos se puede salvar una vida”
El planteo no es nuevo, pero se volvió más urgente tras los últimos hechos. En zonas rurales, donde las distancias son largas, la ausencia de un profesional puede marcar la diferencia.
“Acá hay escuela, hay familias, hay producción. En cinco minutos se puede salvar una vida. Pero si no hay médico, es imposible”, remarcó.
Además, detalló que el acceso a centros de mayor complejidad implica recorrer decenas de kilómetros, lo que agrava cualquier emergencia.
Falta de gestión y un problema que se repite
Para Trujillo, el problema no pasa solo por la falta de profesionales, sino por la falta de gestión para atraerlos.
“La respuesta siempre es la misma: que no quieren venir al pueblo. Yo creo que es mentira. Hay médicos recién recibidos que no consiguen trabajo y estarían dispuestos a venir”, afirmó.
En ese sentido, planteó que existen alternativas concretas, como convocar profesionales de otras provincias o mejorar las condiciones más allá del salario.
Incluso, aseguró que la localidad cuenta con vivienda disponible para médicos, lo que facilitaría la radicación.
Un reclamo que atraviesa varias localidades
La situación no se limita a un solo punto. Según señalaron, el problema se repite en:
- Nicanor Olivera (La Dulce)
- Estación La Dulce
- Ramón Santa Marina
En todos los casos, la falta de médicos de guardia o permanentes genera preocupación en la comunidad.
“No hay que esperar otra tragedia”
El mensaje final fue claro: la necesidad de actuar antes de que ocurra otro hecho grave.
“No tenemos que esperar que pase algo para reaccionar. Hay que solucionar el problema antes”, advirtió.
Mientras tanto, el malestar crece y se suma a los reclamos vecinales que ya comenzaron a organizarse en la región, con pedidos concretos de respuestas por parte de las autoridades.












