En cada emergencia hay personas que dejan lo que están haciendo, se suben a una autobomba y salen sin saber exactamente qué escenario encontrarán. Ese es el espíritu que desde hace más de cuatro décadas sostiene al cuartel de bomberos voluntarios de La Dulce, una institución fundamental para la comunidad y toda la región.
En el marco del Día Nacional del Bombero Voluntario, Adrián López, integrante del cuerpo activo desde hace 35 años, repasó la vocación, el compromiso y la responsabilidad que implica formar parte de una fuerza integrada por vecinos que dedican su tiempo a ayudar a los demás.
“Cuando suena la sirena es una incógnita. Hasta que no llegamos al cuartel no sabemos qué está pasando”, contó durante una entrevista con Esta Mañana de NEC Radio 98.3.
El cuartel de La Dulce se prepara para cumplir 43 años de historia el próximo 27 de septiembre y actualmente cuenta con 33 integrantes, entre ellos 26 hombres y siete mujeres. Todos cumplen funciones de manera voluntaria mientras desarrollan sus actividades laborales y familiares cotidianas.
López, que trabaja como molinero y se dedica a reparaciones e instalaciones en el ámbito rural, explicó que ser bombero implica estar disponible las 24 horas del día.
“Uno deja lo que está haciendo y viene. Es algo que realmente nos gusta y por eso seguimos”, afirmó.
A diferencia de otras instituciones, el cuartel no cuenta con personal permanente dentro del edificio. Cuando se recibe una llamada de emergencia, un bombero de guardia o el destacamento policial activa la sirena que convoca a todo el cuerpo activo.
A partir de ese momento comienza una carrera contra el tiempo para responder a incendios, accidentes de tránsito, rescates y otras situaciones que requieren intervención inmediata.
Uno de los aspectos más complejos de la tarea aparece cuando las emergencias involucran a personas conocidas.
“Vivimos en una comunidad chica y nos conocemos todos. Cuando hay un accidente y te encontrás con un familiar, un amigo o un vecino, el impacto emocional es muy fuerte”, reconoció.
En esos casos, explicó, los bomberos deben actuar con profesionalismo pese a la carga emocional que implica enfrentar situaciones difíciles protagonizadas por personas cercanas.
Además, destacó la preparación constante del personal y recordó que uno de los requisitos para ingresar al cuartel es contar con la habilitación necesaria para conducir vehículos de emergencia.
“Tratamos de que todos estén capacitados para manejar las unidades y responder cuando sea necesario”, señaló.
Más allá de las dificultades, López remarcó el permanente acompañamiento de la comunidad, que colabora con la institución y reconoce el trabajo que realizan los voluntarios.
“Nos sentimos acompañados por la gente y eso es muy importante para nosotros”, expresó.
Finalmente, recordó que la labor de los bomberos de La Dulce no se limita únicamente a la localidad, sino que muchas veces se extiende a distintos puntos de la región cuando las circunstancias lo requieren.
“Estamos al servicio de toda la comunidad y también de toda la zona”, concluyó.












