Luego de convertirse en el nuevo propietario del Complejo Casino, el empresario Oscar Merlo aseguró que la prioridad será analizar en profundidad el estado de las estructuras antes de avanzar con cualquier obra y remarcó que la intención no es demoler indiscriminadamente, sino recuperar todo aquello que sea posible preservar.
Tras adjudicarse la subasta a través de la firma A Toda Vela Mar S.A., Merlo sostuvo que la compra representa un enorme desafío y una gran responsabilidad debido al valor histórico y simbólico que el edificio tiene para la comunidad.

“Hay una carga emocional muy importante alrededor de este lugar. Muchísima gente disfrutó momentos inolvidables en el Casino y nosotros tenemos la responsabilidad de intentar devolverle ese esplendor”, afirmó.
El empresario explicó que durante los próximos meses se realizarán estudios técnicos para evaluar el estado real de las estructuras, teniendo en cuenta el deterioro acumulado por el paso del tiempo, la exposición al ambiente marino y los incendios que afectaron distintos sectores del inmueble.
“No está en nuestra cabeza tirar por tirar. Primero queremos saber exactamente qué se puede recuperar y qué necesita una intervención más profunda”, señaló.
Según adelantó, la primera etapa estará enfocada en la puesta en valor de la sala de juegos, considerada un punto clave para comenzar a reactivar el complejo.
Merlo también reconoció que el trabajo recién comienza y que todavía quedan numerosos desafíos administrativos y urbanísticos por resolver antes de avanzar con el proyecto integral.
“Esto es apenas el puntapié inicial. Ahora empieza la etapa más importante, que es trabajar”, sostuvo.
Además, se mostró optimista respecto al potencial turístico de la ciudad y aseguró que la recuperación del Casino puede transformarse en un motor para revitalizar todo el frente costero.
“Creemos en Necochea y creemos que este lugar puede volver a ser un emblema para la ciudad”, afirmó.
Mientras se completan los pasos administrativos posteriores a la subasta, el empresario ya piensa en el futuro de un edificio que durante años fue símbolo de esplendor, abandono y debate, y que ahora se prepara para iniciar una nueva etapa.












