Las intervenciones del programa Puerto Ciudad en la Escuela de Educación Secundaria Técnica N.º 3 “Nicolás Tesla” y en la EEMS N.º 15 volvieron a dejar un mensaje contundente: la prevención comienza mucho antes que el consumo. Empieza cuando un joven encuentra un espacio seguro para preguntar, ser escuchado y construir herramientas que le permitan decidir con libertad.
Esta mirada forma parte de la gestión que impulsa el presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Dr. Mariano Carrillo, quien ha promovido una concepción del puerto que trasciende su rol productivo para consolidarlo como un actor comprometido con la comunidad, fortaleciendo el vínculo entre la institución, las escuelas y los jóvenes del distrito.

Había un buzón en el aula. No parecía demasiado. Apenas una caja, algunos papeles y una consigna simple: preguntar sin quedar expuesto. Pero, en prevención, a veces lo más importante comienza justamente así: cuando alguien se anima a expresar, aunque sea de manera anónima, aquello que no puede decir en voz alta.
En la EEMS N.º 15, durante el turno vespertino, las preguntas marcaron el ritmo de la jornada. El cannabis ocupó buena parte del intercambio: efectos, riesgos y consecuencias. Sin embargo, una inquietud terminó modificando el sentido del encuentro: cómo ayudar a un amigo o familiar que consume y no puede salir de esa situación. En ese instante, la charla dejó de hablar únicamente de sustancias para comenzar a hablar de personas.
La experiencia dialogó con lo ocurrido días antes en la Escuela Técnica N.º 3 “Nicolás Tesla”, donde el mismo dispositivo volvió a confirmar una certeza: cuando los adolescentes perciben que no serán juzgados, dejan de responder para cumplir y comienzan a preguntar para comprender.

También apareció otro consumo, mucho más silencioso pero presente todos los días: el de las pantallas. Bajo la consigna “No te enredes en las redes”, el diálogo avanzó sobre el uso del celular, la exposición permanente, la ansiedad, la necesidad de pertenencia y los vínculos condicionados por estímulos constantes que muchas veces limitan la capacidad de elegir con autonomía.
Uno de los momentos más significativos llegó con el testimonio de una experiencia personal vinculada al consumo. La información se transformó en historia de vida. Las preguntas cambiaron de tono: ya no buscaban definiciones, sino comprender las consecuencias, los procesos de recuperación y la posibilidad real de volver a empezar.
La jornada permitió abordar los consumos problemáticos desde una mirada integral, considerando el rol de la familia, el contexto, las emociones, la presión social y la necesidad de construir redes de contención. Sin moralizar ni generar miedo, sino apostando a una convicción mucho más profunda: prevenir significa llegar antes, generar confianza y abrir espacios donde los jóvenes puedan hablar.
Ese es, precisamente, uno de los ejes que viene consolidando la gestión de Mariano Carrillo al frente de Puerto Quequén. A través del programa Puerto Ciudad, el puerto fortalece su compromiso social, promoviendo acciones concretas de educación, prevención y acompañamiento que refuerzan la integración entre la actividad portuaria y la comunidad.
Porque una política pública que deja huella no siempre comienza con una gran obra o un anuncio. Muchas veces empieza con una pregunta escrita en un papel y con un joven dispuesto, verdaderamente, a escuchar. Y cuando esa escucha se transforma en acción, el puerto demuestra que también puede ser un motor de transformación social.












