El torneo de fútbol femenino de la Liga Necochea de Fútbol atraviesa un momento de máxima paridad y definición. Así lo analizó Pamela Ozaeta, jugadora de Rivadavia, quien pasó por los micrófonos de Zoom El Deportivo y habló sobre la actualidad de su equipo, los partidos pendientes y la lucha por la clasificación.
Rivadavia cuenta actualmente con dos partidos menos que varios de sus rivales, encuentros que quedaron pendientes ante los equipos de San Cayetano: Sportivo e Independiente. Además, la próxima fecha también fue postergada, por lo que todavía no existe una programación confirmada para recuperar los compromisos.
Actualmente, el conjunto de Rivadavia se encuentra en la pelea por ingresar entre los cuatro equipos que clasificarán a la próxima instancia, compartiendo posición con Ministerio, aunque con la ventaja de tener dos encuentros pendientes.
“Está súper parejo. No sabemos qué equipos van a clasificar”, expresó Ozaeta, quien destacó que el campeonato se ha equilibrado considerablemente debido a los cambios que se produjeron en los diferentes planteles.
Un torneo cada vez más competitivo
La futbolista explicó que la paridad se refleja en los resultados y en la dificultad que representa cada partido. Según señaló, las condiciones de algunas canchas también influyen a la hora de intentar desarrollar el juego que los equipos preparan durante la semana.
“Hay veces que no podés jugar tu juego. El rival te lleva a jugar al pelotazo y las canchas no están muy bien, entonces planteás algo en los entrenamientos y después no siempre lo podés llevar a la cancha”, comentó.
Rivadavia también ha debido afrontar algunas bajas importantes. Entre ellas se encuentra la de Lucía Hernández, quien deberá someterse a una operación de meniscos, mientras que Jackie Miranda se encuentra recuperándose de una lesión y todavía no volvió a sumar minutos.
Pese a estas ausencias, el equipo cuenta con jugadoras importantes como Karen Benítez, una de las principales goleadoras del plantel.
La confianza en Omar Pérez
Otro de los temas destacados durante la entrevista fue el trabajo del entrenador Omar Pérez, a quien las jugadoras respaldan y valoran por su forma de conducir al grupo.
“Siempre confiamos en él y siempre nos fue bien con él. Últimamente no venimos logrando el objetivo, pero la idea de grupo siempre está, así que lo bancamos”, aseguró Pamela.
Ozaeta explicó que el entrenador busca permanentemente que el equipo intente jugar y mantener la posesión de la pelota, apostando a los pases y al juego asociado.
Su lugar dentro de la cancha
Pamela se desempeña principalmente como volante por izquierda, aunque también puede ocupar posiciones defensivas. Si bien reconoció que le gustaría jugar en el mediocampo, sus características físicas hacen que pueda aportar mucho por la banda.
“Corro mucho, vuelvo, recupero y ayudo en defensa”, explicó entre risas.
La futbolista destacó que le gusta jugar con pases, paredes rápidas, envíos largos y buscar espacios para sus compañeras, aunque reconoció que muchas veces la presión de los rivales dificulta el desarrollo del juego.
Del vóley al fútbol
Ozaeta también contó cómo fue su llegada al fútbol femenino. Antes de comenzar a jugar, practicaba vóley, pero fue invitada por otras chicas a participar de partidos de fútbol reducido y, poco a poco, se fue enamorando de la disciplina.
“Me gustó, me gustan los deportes y me empezó a ir bien. Ahí me enganché, dejé el vóley y arranqué con el fútbol”, recordó.
Actualmente, el fútbol ocupa un lugar central en su vida deportiva y también en su familia, donde sus hermanas Juli y Mary también practican la disciplina en diferentes modalidades.

Villa y los grandes desafíos del torneo
Consultada sobre los rivales más difíciles, Pamela no dudó en mencionar a Villa Díaz Vélez, equipo al que consideró uno de los más complicados debido a la experiencia y al tiempo que muchas de sus jugadoras llevan compartiendo dentro de una cancha.
También reconoció las dificultades que históricamente ha tenido Rivadavia frente a Independiente de San Cayetano.
Con un campeonato muy parejo y varios partidos todavía por disputar, Rivadavia sabe que tendrá importantes desafíos por delante para intentar asegurar su lugar entre los cuatro mejores equipos.
Mientras tanto, el grupo continúa trabajando no solo dentro de la cancha, sino también fortaleciendo la unión entre las jugadoras. Las reuniones y comidas organizadas en el club son parte de una idea que consideran fundamental para mantener la identidad y el compañerismo del plantel.
Rivadavia entrena martes, miércoles y jueves, con la mirada puesta en la reanudación del torneo y en los partidos pendientes que podrían ser determinantes para el futuro del equipo en la competencia.












