El intendente confirmó que analizó seriamente la posibilidad luego de recibir una propuesta informal para competir en el distrito vecino, pero finalmente decidió continuar ligado a San Cayetano. Reveló que recibió numerosos mensajes de apoyo desde Necochea, Quequén, el interior del distrito, Mar del Plata y La Plata. “No puedo especular con los sentimientos de la gente”, afirmó, y aseguró que el afecto recibido durante estos días representó “una satisfacción enorme”.
En diálogo con el periodista Miguel Abálsamo, en NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, el intendente de San Cayetano, Miguel Gargaglione, terminó con las especulaciones que dominaron la agenda política regional durante los últimos días y confirmó que no avanzará con una eventual candidatura a intendente de Necochea. El jefe comunal reconoció que estudió seriamente la propuesta, habló con su familia y su círculo más cercano y evaluó las particularidades que tendría gobernar un distrito como Necochea, pero finalmente pesaron su salud, su familia y, fundamentalmente, su vínculo con San Cayetano. “Seguiré en San Cayetano”, confirmó.
Cómo nació la posibilidad de llegar a Necochea
Gargaglione contó por primera vez cómo comenzó una historia que rápidamente tomó una dimensión provincial.
“La verdad que me sorprendió. No digo que fuera una propuesta, fue algo como una tentación, algo como un ofrecimiento de conocidos”, explicó.
Según relató, la conversación surgió ante el actual límite a las reelecciones de los intendentes bonaerenses y la posibilidad de que, realizando el correspondiente cambio de domicilio, pudiera competir electoralmente en Necochea.
“Nace de una conversación informal y privada que no pensé que se iba a hacer pública”, señaló.
Sin embargo, aclaró que no le molestó que la información trascendiera.
“Tampoco me enojo porque se haya hecho público porque, la verdad, me siento orgulloso”, expresó.
“No fue ni un no ni un sí”
El intendente reconoció que la propuesta fue suficientemente importante como para no descartarla inmediatamente.
“Me sorprendió muy fuertemente. Por eso no fue ni un no ni un sí, porque es una propuesta muy fuerte”, admitió.
Gargaglione pidió unos días para reflexionar, conversar con las personas que consideraba necesarias y analizar las consecuencias personales y políticas de una decisión de semejante magnitud.
La repercusión, mientras tanto, superó sus expectativas.
Mensajes desde Necochea, Quequén, La Dulce y Fernández
Gargaglione aseguró que uno de los aspectos que más lo sorprendieron fue la cantidad y diversidad de muestras de apoyo recibidas.
Mencionó contactos provenientes de Necochea y personas vinculadas al radicalismo, además de mensajes desde Quequén, La Dulce y Juan N. Fernández.
También recibió llamados desde fuera de la región.
“Me llamaron de Mar del Plata, gente que es de otro espacio político, dándome el apoyo”, reveló.
A eso se sumaron contactos provenientes de La Plata y la repercusión que la posibilidad comenzó a alcanzar en medios provinciales.
“Para mí es un orgullo”, reconoció.
“Me gusta la gestión”
Al reflexionar sobre el reconocimiento recibido, Gargaglione volvió sobre la forma en que entiende la actividad pública.
“Soy una persona normal, corriente, que le gusta la política. Me gusta la gestión”, expresó.
El intendente, que encabeza el municipio desde 2007 y fue elegido para cinco mandatos, sostuvo que durante todos estos años intentó transformar San Cayetano junto a su equipo.
También puso como pilares de cualquier administración la sinceridad y la transparencia.
“Los recursos no son de los gobernantes. Nosotros tenemos que administrarlos lo mejor posible”, afirmó.
Su relación con el radicalismo de Necochea
Gargaglione confirmó que durante estos días no mantuvo conversaciones formales con las autoridades de la UCR necochense.
Explicó que fue una decisión deliberada.
“Mientras yo no tomara una decisión, llamar por las dudas me parecía una falta de respeto”, sostuvo.
El intendente mencionó especialmente su vínculo con Daniel Molina, presidente del radicalismo local y exintendente de Necochea, a quien recordó como una persona que acompañó a San Cayetano durante los primeros años de su gestión.
“Fue de mucho apoyo para nosotros interactuar con su equipo y con él en particular”, destacó.
Pero insistió en que no correspondía abrir conversaciones partidarias mientras él mismo todavía no hubiera definido qué quería hacer.
“Tengo un vínculo con Necochea”
Gargaglione aseguró que el cambio de distrito nunca representó para él un impedimento absoluto.
Recordó ejemplos de dirigentes que gobernaron o compitieron en jurisdicciones diferentes y señaló que, cumpliendo los requisitos legales, no veía allí un obstáculo insalvable.
“Tengo un vínculo con Necochea”, remarcó.
De hecho, durante los días de reflexión comenzó a pensar concretamente cuáles serían las diferencias entre administrar San Cayetano y gobernar Necochea.
Los desafíos que veía en Necochea
El jefe comunal reconoció que llegó a analizar aspectos concretos de una eventual gestión.
Mencionó las diferencias del sistema sanitario, la infraestructura, la seguridad y especialmente la complejidad territorial del distrito.
Gargaglione puso el foco en la necesidad de administrar no solamente Necochea y Quequén, sino también localidades como Juan N. Fernández, La Dulce, Claraz y Ramón Santamarina, entre otras.
“Uno piensa presupuestariamente cómo resuelve esa situación, que no es lo mismo que tener todo mucho más junto”, explicó.
Por eso consideró que existe una diferencia estructural importante entre ambos municipios, aunque aclaró que nunca la consideró imposible de afrontar.
“La verdad que es un desafío hermoso”, llegó a definir.
“La situación está definida”
Después de varios días de expectativa llegó la definición.
Consultado directamente sobre el resultado de su reflexión, Gargaglione respondió inicialmente que la situación estaba “resuelta” y rápidamente corrigió el término: “Definida”.
El intendente explicó que solamente un acontecimiento verdaderamente extraordinario podría modificar su postura.
Pero inmediatamente agregó que, para él, lo extraordinario ya había sucedido.
“Es algo extraordinario que haya habido vecinos que pensaron en mí para gobernar una ciudad lindera o vecina a la que yo estoy gobernando”, expresó.
También calificó como extraordinarios “el apoyo”, “el afecto” y “la confianza” recibidos.
La salud, la edad y la familia
Gargaglione explicó con profundidad cuáles fueron los factores personales que pesaron sobre la decisión.
El primero fue su salud.
“Yo hoy estoy muy bien, pero muy bien”, aclaró. Sin embargo, reconoció que tuvo que preguntarse qué impacto podría generar el estrés de asumir un nuevo Ejecutivo municipal y, al mismo tiempo, instalarse en una ciudad en la que nunca vivió.
“Acá lo más importante es tener salud”, resumió.
También puso sobre la mesa sus 66 años y recordó el problema de salud atravesado el año pasado.
“Yo quiero vivir, doctor. Yo quiero seguir haciendo cosas”, recordó haberle dicho a su médico.
“Mi amor a San Cayetano es único”
Pero hubo un elemento todavía más profundo.
“La familia, mi entorno y San Cayetano”, enumeró.
Gargaglione recordó que siendo más joven tuvo la oportunidad de desarrollar su profesión fuera de la ciudad durante aproximadamente una década, pero eligió regresar.
“Mi amor a San Cayetano es único”, afirmó.
Y agregó: “Ese amor a veces es casi innegociable”.
El intendente recordó además que fueron los propios vecinos quienes le dieron la oportunidad de conducir el municipio durante cinco mandatos.
“Es mi pueblo, en el que yo me eduqué, estudié y tuve la posibilidad, gracias a mis vecinos, de ser intendente cinco veces”, expresó.
“No puedo especular con los sentimientos de la gente”
Gargaglione inicialmente había pensado tomarse alrededor de diez días para resolver su futuro.
Pero cambió de idea.
“Me hago una autocrítica muy grande cada vez que salgo al aire. Digo: no puedo especular con los sentimientos de la gente, no puedo especular, no es mi estilo”, afirmó.
Por eso decidió terminar con la incertidumbre antes de ese plazo.
“Seguiré en San Cayetano”, confirmó.
Incluso contó que dirigentes de otros lugares le habían pedido esperar algunos días más para intentar construir un armado político en Necochea.
La respuesta fue negativa.
“No, no. Lo otro es superior: el tema de los sentimientos de la gente. Uno tiene que ser muy sincero”, explicó.
“La política está muy devaluada”
La conversación también permitió una reflexión más amplia sobre el deterioro de la política argentina.
“Somos los políticos los que la hemos puesto en ese lugar”, reconoció Gargaglione.
Según planteó, décadas de decadencia económica hicieron que muchos ciudadanos concentren toda su energía en resolver los problemas cotidianos de sus familias y se alejen de la participación política.
A eso agregó el efecto de la grieta.
“No hay debates de ideas, no hay debates de política, de cómo salir adelante. Hay debate de que si viene el otro es peor”, cuestionó.
Y agregó una frase contundente: “Mientras tanto, yo soy el menos malo y este es el camino, y la gente está cada vez peor”.
“La plata de la gente tiene que volver a la gente”
Gargaglione también volvió a defender una concepción activa del Estado municipal.
“El rol del municipio dentro de una comunidad, que es el rol del Estado”, señaló.
Para el intendente, los recursos obtenidos mediante coparticipación o recaudación municipal pertenecen a los ciudadanos y deben utilizarse para mejorar sus condiciones de vida.
“La plata de la gente tiene que volver a la gente”, afirmó.
Y defendió especialmente la presencia estatal en áreas que considera esenciales: “Educación, salud y seguridad”.
¿Qué hará si finalmente cambian las reelecciones?
Gargaglione aclaró que una eventual modificación de la ley bonaerense que vuelva a habilitar su candidatura en San Cayetano no determina automáticamente que vaya a presentarse nuevamente.
“Hoy no hay reelección. Lo dirá la ley si cambia o no cambia; no me quita el sueño”, sostuvo.
Consideró incluso que un cambio legislativo podría abrirle al radicalismo sancayetanense la posibilidad de presentar otra figura.
“No es que tenga que ser yo. Puede venir un recambio, como lo estamos trabajando”, explicó.
Su intención, aseguró, será continuar aportando desde el lugar que corresponda.
“Hambre de gestionar, no solamente hambre de poder”
Sobre el final, Gargaglione dejó una definición acerca del tipo de construcción política con la que pretende seguir identificado.
Pidió dirigentes que tengan “hambre de gestionar” y “hambre de hacer”.
“No hambre solamente de poder”, diferenció.
Y aclaró: “No es malo tener hambre de poder, pero cuando es el poder solo, estamos en problemas”.
Así cerró una posibilidad que durante varios días alteró el tablero político de Necochea y trascendió las fronteras regionales.
Gargaglione finalmente no cruzará de distrito para disputar la Intendencia. Pero se llevó, según sus propias palabras, algo que considera todavía más importante: “Una satisfacción enorme” por el respaldo, el respeto y el afecto recibido.












