En el Día del Boxeador Argentino, Esteban Rosales repasó una trayectoria marcada por el esfuerzo, las 86 peleas de su carrera amateur y profesional, grandes referentes que lo acompañaron y una actualidad en la que continúa formando nuevos talentos. Además, adelantó que está muy cerca de concretar la apertura de un gimnasio en Necochea.
Cada 14 de septiembre el boxeo argentino recuerda una de las páginas más importantes de su historia: aquella pelea que Luis Ángel Firpo protagonizó ante Jack Dempsey en 1923. En ese marco, el Día del Boxeador Argentino sirvió también como oportunidad para homenajear a quienes hicieron y hacen grande a la disciplina en cada rincón del país.
Uno de ellos es Esteban Rosales, referente del boxeo de Necochea, quien pasó por los micrófonos para recordar sus comienzos y repasar una carrera que tuvo nada menos que 86 peleas, con apenas tres derrotas.
Su relación con el boxeo comenzó desde muy chico. Si bien también disfrutaba del fútbol, las imágenes de grandes campeones como Carlos Monzón y Nicolino Locche despertaron su interés por el deporte de los puños.
Un tío suyo, también vinculado al boxeo, fue quien comenzó a enseñarle los primeros movimientos. Pero hubo otra imagen que quedó grabada en su memoria: la de Luis Tambolini, reconocido boxeador de Necochea, llegando al barrio con sus guantes y armando improvisados encordados para entrenar.
“Yo siempre dije que cuando pueda voy a boxear”, recordó Rosales.
Finalmente, a los 12 años, tuvo su primera pelea con autorización de su padre. Sus comienzos estuvieron acompañados por la preocupación lógica de sus padres, especialmente de su papá, que trabajaba en el campo y temía que su hijo pudiera lastimarse.
Pero Esteban ya había encontrado su pasión.
86 peleas y una carrera marcada por grandes nombres
A lo largo de su carrera disputó 86 combates y solamente perdió tres. De esas derrotas, en dos oportunidades tuvo la posibilidad de tomarse revancha.
Entre sus recuerdos aparece un amplio listado de boxeadores con los que compartió épocas y escenarios, además de haber tenido la posibilidad de enfrentar a destacados protagonistas del boxeo argentino.
Uno de esos combates fue ante un rival con quien se cruzó cuando ambos eran muy jóvenes y que posteriormente tuvo la posibilidad de viajar a Estados Unidos y ser elegido por la promotora de Leonard.
Rosales recuerda especialmente aquella pelea porque terminó en empate y porque el enfrentamiento quedó grabado en la memoria de ambos durante décadas.
La pelea que más recuerda
Consultado sobre cuál fue la pelea más importante de sus 86 combates, Rosales eligió una experiencia que tuvo en Centenario, Neuquén.
Tenía alrededor de 18 años y enfrente estaba un rival de enorme potencia, reconocido por su capacidad para noquear. Había acumulado alrededor de 40 peleas como amateur y cerca de 30 victorias por nocaut.
La pelea no comenzó de la mejor manera para Rosales. En el primer round sufrió una situación límite y estuvo prácticamente fuera de combate.
Sin embargo, logró recuperarse y terminó ganando.
“Para mí fue la pelea más importante”, explicó, al recordar aquel enfrentamiento que, más allá del resultado, le dejó una enseñanza que todavía mantiene como entrenador.
Para Rosales, la experiencia arriba del ring es fundamental a la hora de transmitir conocimientos. “Vos tenés visión porque te caíste, te levantaste; no caíste nunca, pero estuviste nocaut”, explicó al referirse a lo que significa haber vivido en primera persona las distintas situaciones que atraviesa un boxeador.

Del boxeador al entrenador
Con el paso de los años, Rosales fue trasladando toda esa experiencia hacia la formación de nuevos boxeadores.
En su recorrido como entrenador tuvo entre sus dirigidos a Jorgelina Guanini, quien alcanzó los títulos de campeona argentina y sudamericana, entre otros protagonistas del boxeo.
Su trabajo también le permitió ser reconocido fuera de Necochea. Incluso recordó una experiencia en la que fue convocado por referentes vinculados al entorno de Marcos “Chino” Maidana para participar de una actividad relacionada con el boxeo en la ciudad.
Para Rosales, ese reconocimiento tiene un valor especial porque representa también una puerta para que los jóvenes de Necochea puedan acceder a nuevas oportunidades.
“Que vengan todos a observar Necochea para que los chicos de acá puedan”, sostuvo, al remarcar la importancia de generar espacios y posibilidades para los nuevos talentos.
Un gimnasio que está cada vez más cerca
El presente de Rosales está enfocado en un nuevo proyecto: la apertura de su propio gimnasio.
El entrenador contó que la idea viene tomando forma desde hace aproximadamente dos años y que, luego de atravesar una operación de rodilla, se encuentra trabajando para concretar el espacio.
La propuesta será integral y contará con diferentes disciplinas, aunque el boxeo será, naturalmente, la actividad central.
“Estamos a pocos días de abrir un gimnasio y tenemos mucha gente para arrancar”, adelantó.
De esta manera, Rosales se prepara para iniciar una nueva etapa, ahora desde un lugar diferente, pero siempre ligado al deporte que lo acompañó desde que tenía apenas 12 años.
En el Día del Boxeador Argentino, su historia refleja la de tantos deportistas que construyeron su camino desde abajo, a fuerza de entrenamientos, sacrificio y pasión. Una historia que todavía tiene nuevos capítulos por escribir, esta vez formando a las próximas generaciones de boxeadores de Necochea.











