La integrante de la Escuela Municipal de Atletismo de Necochea repasó su trayectoria junto a Mauro Cabrera, desde aquel primer reemplazo en 2015 hasta convertirse en entrenadora y acompañar el desarrollo de jóvenes atletas.
La Escuela Municipal de Atletismo continúa siendo uno de los espacios de referencia para la formación deportiva de jóvenes en Necochea. Detrás de cada competencia, cada entrenamiento y cada resultado existe un importante trabajo colectivo de profesores, entrenadores, familias y deportistas.
En ese contexto, Juliana Jové lleva 11 años formando parte de la Escuela, acompañando el crecimiento de cientos de chicos y, al mismo tiempo, desarrollando su propio camino como entrenadora.
Durante una entrevista en Zoom El Deportivo, Jové contó que su llegada al atletismo se produjo en 2015, inicialmente para realizar un reemplazo. Lo que comenzó como una experiencia circunstancial terminó convirtiéndose en una verdadera vocación.
“Estoy hace 11 años, arranqué en 2015 por un reemplazo de una persona y hoy en día sigo acá”, relató. Sin embargo, sus comienzos no fueron sencillos. El atletismo no era inicialmente aquello que imaginaba para su desarrollo profesional, pero el contacto con los chicos y el acompañamiento del equipo fueron modificando esa primera impresión.
“Al principio no me sentía segura ni cómoda porque no era el atletismo lo que yo tenía en mi cabeza, pero con el paso del tiempo me fui enamorando de lo que se trataba”, explicó.
De la iniciación a la formación
Jové comenzó trabajando con los más pequeños, en la etapa de iniciación. Con el tiempo fue interiorizándose cada vez más en la disciplina y decidió capacitarse para continuar creciendo profesionalmente.
Actualmente es entrenadora nivel 1, una formación que le permitió sentirse más segura en el trabajo cotidiano y brindar mejores herramientas a los atletas.
En ese recorrido destacó especialmente la confianza que desde el primer momento depositó en ella el director de la Escuela, Mauro Cabrera, además del acompañamiento del resto del equipo de trabajo.
La organización de los grupos también fue fundamental para su crecimiento. La necesidad de dividir las categorías entre iniciación, formación y desarrollo le permitió asumir nuevas responsabilidades y encontrar su lugar dentro del proyecto.
“Creo que fueron los chicos mismos y el sentirme cómoda con mis compañeros y con el equipo de trabajo también”, señaló al explicar cómo fue desarrollando su vínculo con el atletismo.
La satisfacción de ver crecer a los chicos
Más allá de los resultados deportivos, Jové puso el acento en uno de los aspectos fundamentales de la Escuela: el proceso de formación.
A lo largo de estos 11 años pudo acompañar a chicos que llegaron siendo muy pequeños y que hoy son atletas federados, participan en competencias y forman parte de grupos de formación y desarrollo.
“Ver esa evolución es lo más lindo. Hoy en día son federados, están compitiendo, están en un grupo de desarrollo, en un grupo de formación. La verdad que la satisfacción es esa”, expresó.
Para la entrenadora, el objetivo va mucho más allá de formar atletas. “Se trata de formar personas”, remarcó, destacando especialmente el compromiso que muestran jóvenes que, con 16, 17, 18, 20 o 21 años, continúan asistiendo regularmente a los entrenamientos.
En ese sentido, consideró que lograr que los chicos se sientan cómodos, tengan ganas de regresar y puedan comprometerse con una actividad deportiva constituye una de las mayores recompensas para quienes trabajan en la Escuela.

El salto como especialidad
Con el paso de los años, Jové también fue descubriendo dentro del atletismo aquellas disciplinas que despertaban un interés particular. Si bien trabaja con atletas de diferentes especialidades —velocidad, lanzamientos y saltos—, encontró una afinidad especial con las pruebas de salto.
“Cuando empecé a trabajar con formación y desarrollo, me terminé enamorando de alguna prueba en especial, sobre todo el salto”, contó.
Ese interés la llevó a continuar capacitándose y profundizando sus conocimientos, entendiendo que la formación de un entrenador es un proceso permanente.
“Arranqué hace 11 años, pero me falta todavía un poco más. Aprender, siempre pienso eso”, afirmó.
El crecimiento junto a Rosario
Uno de los momentos más significativos de su recorrido profesional estuvo vinculado con Rosario Coronel, una atleta a la que acompañó desde pequeña y con quien transitó un largo camino de formación.
Mauro Cabrera destacó durante la entrevista que ambas fueron creciendo juntas: Rosario como deportista y Juliana como entrenadora.
El proceso incluyó viajes, competencias, capacitaciones y el contacto con otros entrenadores para poder seguir perfeccionando el trabajo.
Jové recordó especialmente el desafío que significó acompañar a Rosario en una prueba como el triple salto, en la que inicialmente no se sentía cómoda.
Para poder afrontar ese desafío buscó ayuda y comenzó a interiorizarse en la especialidad, contando con el acompañamiento de otros profesionales, entre ellos el profesor Federico Hacha, de Mar del Plata.
“Yo sola no hubiera llegado a ningún lado. Por eso también me capacité. Sigo leyendo un montón de cosas porque obviamente sigo aprendiendo”, explicó.
Un proyecto que apuesta al trabajo colectivo
Durante la entrevista, Cabrera y Jové coincidieron en la importancia de entender al atletismo como una actividad que, aunque muchas veces se presenta como un deporte individual, necesita de un fuerte trabajo colectivo.
Entrenadores, atletas, familias y colaboradores forman parte de un mismo proceso.
“Solo es difícil llegar”, sintetizó Cabrera.
La Escuela busca además generar vínculos con entrenadores y localidades de la región, entendiendo que el crecimiento deportivo no debe limitarse a un solo espacio, sino que puede fortalecerse a partir del intercambio y la colaboración.
En ese sentido, el equipo de profesores destaca la necesidad de dejar de lado los objetivos individuales para trabajar en conjunto.
“Hemos aprendido a dejar cada uno los egos personales, los objetivos personales y encastrar como una pieza de rompecabezas”, señaló Cabrera.
Más de 30 chicos rumbo a San Cayetano
El trabajo de iniciación continúa siendo una de las bases fundamentales del proyecto.
Este sábado, más de 30 jóvenes de entre 8 y 12 años de la Escuela Municipal de Atletismo participarán de una nueva fecha de la Liga en San Cayetano.
Los chicos tendrán la posibilidad de realizar diferentes pruebas de pista y campo, incluyendo saltos horizontales, lanzamientos, carreras de velocidad y relevos.
Para el equipo de profesores, estas jornadas representan mucho más que una competencia: son parte del proceso de formación y una oportunidad para que los más pequeños comiencen a familiarizarse con el ámbito competitivo.
La fecha, que debió ser reprogramada en varias oportunidades por cuestiones climáticas, finalmente podrá desarrollarse este fin de semana.
El valor de trabajar en equipo
A 11 años de aquel primer reemplazo, Juliana Jové encontró en el atletismo un espacio de pertenencia y crecimiento profesional. Su historia refleja también una de las características centrales de la Escuela Municipal: el acompañamiento permanente y la formación conjunta de atletas y entrenadores.
“Si no te sentís seguro vos, ¿cómo podés ayudar a los chicos?”, reflexionó Jové durante la charla. Una frase que resume buena parte de su recorrido: aprender, capacitarse, buscar ayuda y continuar creciendo para poder transmitirles cada vez mejores herramientas a los jóvenes que llegan a la pista con la ilusión de aprender y disfrutar del deporte.
Y detrás de cada uno de esos chicos, como quedó reflejado durante la entrevista, hay un equipo dispuesto a acompañarlos en cada paso.












