Desde el Área de Protección Animal de la Defensoría del Pueblo bonaerense confirmaron que se presentó una denuncia por maltrato y otra vinculada a la protección de la fauna. La investigación quedó en manos de la Fiscalía de Benavídez. Además, cuestionaron que las penas actuales por maltrato animal sean insuficientes.
La agresión a carpinchos registrada en las últimas horas en Nordelta generó un fuerte repudio social y volvió a poner en el centro del debate la problemática del maltrato animal y la necesidad de actualizar la legislación vigente.
Micaela Fernández, integrante del Área de Protección Animal de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, explicó que tomó conocimiento de las imágenes en las que se observa a una persona disparando con un rifle de aire comprimido contra carpinchos dentro de un country.
Según indicó, hasta el momento no se había podido localizar al animal que habría sido alcanzado por los disparos. “No saben si está muerto, si está herido, qué pasó”, señaló, y explicó que una bióloga que trabaja específicamente con la población de carpinchos de Nordelta se encontraba realizando la búsqueda.
Dos denuncias y una investigación judicial
El caso ya se encuentra bajo intervención de la Justicia. Por un lado, existe una denuncia por maltrato animal, mientras que desde la Defensoría del Pueblo se impulsó otra presentación vinculada también con la protección de la fauna.
La causa tramita ante la Fiscalía de Benavídez, y desde la Defensoría solicitaron que su denuncia sea acumulada a la investigación que ya estaba en curso.
Respecto del arma utilizada, se trataría de un rifle de aire comprimido, aunque será la investigación pericial la que determine sus características y si corresponde encuadrarla dentro de alguna figura penal.
Reclamo por penas más severas
Uno de los principales cuestionamientos planteados desde la Defensoría está relacionado con las penas previstas actualmente para los casos de maltrato animal. Micaela explicó que la legislación vigente contempla una escala penal que va de 15 días a un año, por lo que en muchos casos las causas terminan archivadas o sin consecuencias de prisión efectiva.
“De allí la importancia de modificar y aumentar las penas”, sostuvo, al considerar que una sanción más severa permitiría acompañar desde el ámbito penal el creciente rechazo social hacia este tipo de hechos. En ese sentido, remarcó que existe una transformación en la manera en que la sociedad entiende a los animales. Cada vez más personas los consideran parte de sus familias y existe una mayor conciencia sobre su capacidad de sentir.
Hacia el reconocimiento de los animales como seres sintientes
Desde la Defensoría también se impulsa una modificación de la mirada jurídica sobre los animales. Actualmente, el Código Civil los continúa considerando dentro de la categoría de “cosas”, pero desde el organismo entienden que debería incorporarse la figura de “ser no humano sintiente”.
La funcionaria señaló que esta transformación también comienza a reflejarse en distintas decisiones judiciales, donde se observa una tendencia a dejar de considerar a los animales únicamente como objetos y reconocer su condición de seres capaces de sentir.
Un taller para personas condenadas por maltrato
Como parte de las herramientas que se buscan incorporar para abordar esta problemática, la Defensoría del Pueblo bonaerense impulsa además un taller destinado a personas que hayan ejercido maltrato animal. La iniciativa surgió a partir de un pedido de la UFIC 17, organismo que interviene en casos de maltrato animal en La Plata, y se proyecta como una prueba piloto que luego podría extenderse a distintas delegaciones de la provincia.
El objetivo es que el taller pueda ser utilizado como una herramienta complementaria por fiscalías y juzgados, especialmente en aquellos casos en los que exista una condena o una derivación específica para que la persona involucrada participe de este tipo de capacitación.
Desde la Defensoría consideran que, además de la sanción, resulta necesario trabajar en la concientización y prevención para evitar que situaciones de maltrato vuelvan a repetirse.
El caso de los carpinchos de Nordelta volvió así a instalar una discusión que excede a un hecho puntual: qué lugar ocupan los animales en la sociedad actual y qué respuesta debe dar la Justicia frente a situaciones de violencia y maltrato.












