Eugenio Cardenau dialogó con Federico Cañadas y Nicolás Mario Tambascia para abordar las problemáticas que afectan profundamente al interior bonaerense. El foco principal se centra en las dificultades que atraviesa la escuela agraria de Ramón Santamarina debido a trabas en el transporte escolar, un tema que genera gran inquietud en las familias de la zona y que pone en riesgo la continuidad de la institución para nuevos alumnos.
“El tema del transporte en las escuelas rurales es un tema que nosotros desde las entidades rurales lo venimos planteando hace tiempo”, explica Eugenio, señalando que esta problemática no es exclusiva de Necochea, sino que se replica en varios distritos de la provincia. “Es un tema que la provincia no resuelve, el tema de los transportes escolares… sigue habiendo problemas. Todos los años es la misma historia”.

La imposibilidad de inscribir nuevos alumnos en la escuela de Santamarina por la falta de autorización de transportes es, para Eugenio, una muestra de las “cosas básicas que el gobierno no resuelve”. La pregunta sobre el destino de los impuestos del sector empresario resuena con fuerza ante esta situación. “¿Cómo puede ser que ni siquiera el gobierno tenga la capacidad de resolver lo que tiene que ver con el transporte de los hijos?”, cuestiona, subrayando la importancia que debería tener la educación.
A la falta de transporte se suma el eterno problema de los caminos rurales. “La verdad que es fundamental que haya accesos, caminos y demás en buen estado para que la gente pueda circular”, enfatiza Eugenio, recordando que esto no solo impacta en la producción, sino también en el acceso a escuelas, plantas y la vida cotidiana de quienes habitan el campo.

Ante la pregunta sobre si las preocupaciones del sector son escuchadas en los ministerios provinciales, la respuesta de Eugenio es contundente: “No, en general queda como un reclamo y nada más”. Describe un panorama de trabas burocráticas y dilatación de los temas, donde las soluciones no llegan. En el caso específico de la escuela de Santamarina, le resulta incomprensible la falta de resolución, tratándose de una institución con años de funcionamiento y una matrícula conocida. “No se me ocurre que tenga que ser algo tan complicado”, afirma, sugiriendo una falta de voluntad política o una incorrecta asignación de recursos.
La voz del campo, a través de Eugenio, transmite una profunda preocupación por cuestiones fundamentales como la educación de los niños que viven en zonas rurales y el estado de los caminos, elementos esenciales para el desarrollo y la calidad de vida en el interior de la provincia. La falta de respuestas concretas a sus reclamos genera incertidumbre y pone de manifiesto la necesidad de una mayor atención y acción por parte de las autoridades provinciales.












