El tejido social de los barrios se construye día a día con el compromiso de sus vecinos. Sin embargo, en el Barrio Sudoeste y Capuchino de Necochea, la realidad que describe María Rosa Sorrentino, ahora presidenta de la Asociación Vecinal Barrio Sudoeste, pinta un panorama preocupante: “Es muy triste porque no hay gente, a la gente no le interesa ocuparse de estas cuestiones”.
María Rosa, quien tomó las riendas de la institución ante la falta de voluntarios, no es una recién llegada al trabajo barrial. “Yo empecé en el año 84, que es cuando yo fui al barrio. Éramos todos jóvenes en ese momento. Entre todos fuimos construyendo la Asociación”, rememora con nostalgia aquellos años de participación activa. Hoy, la realidad es otra: la comisión directiva se reduce a tan solo cuatro personas para un radio de acción que abarca desde la calle 56 a la 72 y desde la 67 a la 101.
A pesar de este desalentador presente en cuanto a la participación, la Asociación Vecinal Barrio Sudoeste, ubicada estratégicamente en la esquina de 81 y 58, continúa siendo un espacio activo para la comunidad. Ceden un espacio a la salita de primeros auxilios, un centro de salud vital para el barrio, y mantienen su propio salón de usos múltiples. Lejos de la idea de convertirlo en un salón de fiestas, la visión actual de la comisión es darle un carácter de “academia”, ofreciendo talleres para el desarrollo y el encuentro de los vecinos. “Una sociedad de fomento tiene que trabajar para y por el barrio”, sentencia María Rosa, marcando el rumbo de su gestión.

La oferta de talleres es variada y busca cubrir diferentes intereses y edades. Por las mañanas, se ofrecen clases gratuitas de yoga y gimnasia para adultos, gestionadas a través del municipio. Por las tardes, la actividad se intensifica con ritmo latino, teatro, yoga (en otro horario), canto, mosaiquismo, biodanza, folclore y crochet. Incluso se ha incorporado una “caminata saludable” los martes y viernes, que se convierte en una oportunidad para el ejercicio y el encuentro social. Para los más pequeños, los sábados hay talleres de plástica infantil.
A pesar del esfuerzo por mantener viva la llama del asociacionismo barrial, la preocupación por el futuro es palpable. La cuota social, fijada en 1.500 pesos y con un aumento previsto a 2.000, apenas cubre los gastos básicos de funcionamiento. “No nos alcanza ni para pagar la luz y la limpieza del lugar”, confiesa María Rosa con franqueza.
Sin embargo, la nueva presidenta no se resigna y busca alternativas para revitalizar la participación y asegurar la continuidad de la asociación. Reconoce el potencial de trabajar en conjunto con el Centro de Atención Primaria de la Salud y con las distintas áreas del municipio. Abre la puerta a iniciativas creativas, como la posibilidad de descentralizar el pago de tasas municipales en el salón vecinal, aprovechando la conectividad actual del barrio.
La historia de la Asociación Vecinal Barrio Sudoeste es un reflejo de los desafíos que enfrentan muchas instituciones barriales en la actualidad: la falta de relevo generacional y el desinterés por la participación activa. Sin embargo, la perseverancia de María Rosa y su equipo, junto con la valiosa oferta de actividades para la comunidad, representan un faro de esperanza para mantener vivo el espíritu barrial en una Necochea en constante transformación. La invitación está hecha: las puertas de la asociación están abiertas para quienes deseen ser parte de la construcción de un barrio más unido y participativo.












