El Concejo Deliberante aprobó la licitación para tres balnearios y un parador, un paso crucial para la ciudad, pero que no logra disimular el malestar del concejal Bartolomé Zubillaga. A pesar de la luz verde a la medida, Zubillaga expresa su frustración por la falta de consideración a los aportes de su bloque.
“Lamentablemente, el intendente se tomó un año para mandar estos pliegos”, arrancó el concejal, en una comunicación telefónica con Federico Cañadas, durante el programa “Esta Mañana” que se emite por NEC Radio, 98.3 del multimedios NQ. “Por fin llegaron, pero lamentablemente los aportes que le habíamos brindado tampoco el intendente los tomó en cuenta”.Entre las propuestas rechazadas, Zubillaga destacó tres puntos clave que, a su entender, habrían beneficiado a toda la comunidad:

Inclusión laboral: Se propuso un beneficio fiscal, a través de la reducción de tasas, para aquellos inversores que contrataran a personas con discapacidad. “Nos convierte en un municipio inclusivo, en concreto, y no dependemos de un subsidio nacional o provincial que lo cortan cuando quieren”, subrayó.Incentivo a la inversión: Se buscaba reducir las tasas de saneamiento e higiene por cinco años a los inversores que superaran un monto significativo de inversión, una medida que, según el concejal, genera un “efecto positivo para la ciudad”.
Aporte a la cultura: Se sugirió que el canon de los balnearios, un monto de 2,4 millones de pesos anuales, se destinara “directa y exclusivamente” a las bibliotecas populares del distrito.
“Entendíamos que lo que proponíamos era para sumar”, insistió Zubillaga, remarcando que en ningún momento se modificó el pliego original. “A nuestro entender, el que sale favorecido es Necochea, porque más allá de que usted tenga un beneficio… era un beneficio para la ciudad”.
El edil también lamentó que la licitación no se hiciera a nivel nacional, una estrategia que, según él, podría atraer “inversiones de otros lugares, con otra perspectiva, con otro dinero, con otra experiencia”. A pesar de la crítica, el concejal reconoció que el solo hecho de que alguien se haga cargo de estos espacios ya es “positivo”, aunque podría haber sido “más positivo”.
Ahora, el proceso entra en una nueva fase. Hay que esperar a que se presenten los interesados, en un plazo que Zubillaga no ve inmediato. De hecho, anticipa que “muy difícil que se haga para esta temporada”, aunque no descarta que el parador de Quequén o el parador, al tener una estructura menos compleja, puedan ser los primeros en arrancar. “Ojalá sea positivo”, concluyó, dejando en el aire la esperanza de que, a pesar de los desencuentros políticos, el futuro de la costa necochense finalmente despegue.












