El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, protagonizó en Necochea un discurso políticamente contundente, durante la continuidad de su recorrida por obras de seguridad, salud, educación y desarrollo comunitario. En medio de una fuerte crisis económica nacional, el mandatario provincial enfatizó que su administración continuará ejecutando políticas públicas esenciales, pese a lo que definió como una “deserción del Gobierno Nacional”.

Kicillof inició su intervención repasando el itinerario del día, que incluyó la inauguración de la comisaría de Quequén, la entrega de una ambulancia de alta complejidad en el Centro Integral Municipal y la inauguración del Jardín Municipal N.º 919. “Hoy vinimos a Necochea y Quequén a inaugurar una obra de seguridad, una de educación, una de salud y otra de desarrollo comunitario. Son los pilares de nuestro gobierno y no vamos a resignarlos”, señaló.
El gobernador dedicó buena parte del discurso a criticar las políticas económicas del presidente Javier Milei y el recorte de recursos a las provincias. “Hoy no hay Gobierno Nacional en términos prácticos. Hay abandono, ausencia, recortes, paralización de obras y programas que afectan directamente a la gente”, afirmó. En ese sentido, recordó que la administración nacional detuvo cientos de obras en todo el país, entre ellas 85 Centros de Desarrollo Infantil y más de 80 escuelas en territorio bonaerense. “Milei dejó plantado el centro de salud que hoy estamos inaugurando y abandonó obras en toda la provincia”, expresó.
Kicillof también resaltó el impacto del ajuste en los hogares bonaerenses. “El endeudamiento de las familias es el peor desde 2001. La gente está pagando el mínimo de las tarjetas para poder comprar comida y remedios. No son aviones ni yates: es sobrevivir”, sostuvo.
En contraste, reivindicó la política de obras públicas de su gestión. Informó que la provincia construyó 292 edificios escolares nuevos, refaccionó 501 edificios que estaban en estado crítico y sumó 1.300 aulas adicionales, lo que equivale —según sus propias palabras— a “1.000 escuelas nuevas en lo que va de la gestión”. “No prometimos terminar este jardín ni muchas otras obras. Pero priorizamos educación, salud, producción, trabajo y seguridad. Ahí es donde ponemos los recursos”, dijo.
El gobernador también dedicó un tramo significativo a diferenciar su proyecto político del del Gobierno Nacional. “A este gobierno no lo trajo un avión de Austria ni de Alemania. Este gobierno se escribe en castellano, viene de la Argentina y se llama peronismo”, afirmó. “Hacemos escuelas, hospitales, rutas, creamos trabajo y cuidamos a los sectores populares. No vamos a firmar ideas que no representen a nuestro pueblo”.
Finalmente, cuestionó el retiro del Fondo de Seguridad por parte de Nación y anunció que la provincia instrumentó un esquema propio con recursos provinciales para comprar patrulleros y equipamiento. “Sacaron fondos esenciales, pero nosotros seguimos invirtiendo porque es lo que necesita nuestra gente”, dijo.
Cerró con un mensaje político directo: “Nos insultarán, nos maltratarán, dirán lo que quieran. Pero no vamos a bajar los brazos. Vamos a seguir trabajando por la provincia de Buenos Aires, en cada rincón, todos los días”.












