Marcelo Guevara, fotógrafo profesional con más de dos décadas de trayectoria y una extensa carrera vinculada a figuras del deporte, la política y el espectáculo, fue entrevistado en el programa Esta Mañana, donde repasó su recorrido profesional, su vínculo con Lionel Messi y la Selección Argentina, y su relación personal con Necochea, ciudad que elige cada vez que necesita bajar un cambio.

Nacido en Banfield y criado en el sur del conurbano bonaerense, Guevara llegó a la fotografía casi por casualidad. Estudió paisajismo y planificación de espacios verdes, pero mientras cursaba en la UBA comenzó a vincularse con el mundo audiovisual. Con una cámara modesta y mucho esfuerzo, dio sus primeros pasos fotografiando bebés, fiestas y eventos pequeños, hasta que su carrera empezó a crecer dentro de un ámbito altamente competitivo.
Con el tiempo, su mirada técnica y su personalidad directa lo llevaron a trabajar en campañas de alto impacto. Fotografió a presidentes, participó en campañas políticas nacionales y fue parte de producciones para marcas como Natura, YPF, Adidas, La Serenísima, Galeno, Chocolinas, Gancia y Gilera, entre muchas otras.
Uno de los puntos más altos de su carrera llegó cuando fue convocado para trabajar con la Selección Argentina de fútbol, retratando a figuras como Lionel Messi, Lionel Scaloni, Pablo Aymar, Rodrigo De Paul, Gabriel Batistuta y Manu Ginóbili, entre otros íconos del deporte y el espectáculo. A partir de allí, su nombre comenzó a circular con más fuerza en el mundo de la fotografía publicitaria y deportiva.
Lejos del perfil cholulo, Guevara sostiene una relación profesional y humana con las figuras que retrata. “No le pido fotos a nadie. Yo estoy ahí para trabajar”, explicó. Incluso recordó una anécdota con Messi durante una sesión en la AFA, cuando no quedó conforme con unas tomas y decidió decírselo sin rodeos. “Vos serás muy bueno en la cancha, pero acá el que manda soy yo”, le dijo. El resultado fueron dos fotos que terminaron siendo de las más valoradas de la producción.
Entre sus recuerdos más significativos aparece también una imagen tomada durante la visita de Barack Obama a la Argentina, en la Quinta de Olivos. Una escena espontánea, un pequeño error técnico y una rápida decisión creativa dieron como resultado una fotografía que terminó siendo portada y símbolo de aquel encuentro presidencial.
A pesar de moverse en un ambiente donde abundan los egos y la competencia, Guevara asegura que su diferencial pasa por lo técnico y por no callarse lo que piensa. “Es un mundo muy celoso. Si estás débil, te comen. Yo soy disruptivo y digo lo que tengo que decir”, resumió.
Hoy, su vida transcurre entre Buenos Aires y Necochea. Viaja constantemente por trabajo, pero cuando llega a la ciudad se permite frenar. “Acá corto el pasto, paseo a mis perros, tomo mate y me desconecto”, contó. Aunque muchos creen que viene de vacaciones, suele aprovechar sus estadías para resolver pendientes laborales, sin perder la calma que le da el entorno.
Padre de dos hijos que viven en el conurbano bonaerense, Marcelo organiza sus tiempos para compartir con ellos y pasar las fiestas en familia. Mientras tanto, sigue eligiendo Necochea como ese lugar al que siempre vale la pena volver.
“Yo no busco fama. Busco hacer bien mi trabajo y después irme”, afirmó. Y en ese equilibrio entre el reconocimiento internacional y la vida sencilla, Marcelo Guevara sigue construyendo una carrera sólida, con perfil bajo y una cámara que ya dejó huella en la historia reciente del país.












