Crítica al ajuste y diagnóstico económico
El pensador, escritor y dirigente socialista Mario Mazzitelli cuestionó con dureza el rumbo económico del gobierno nacional y definió al actual ajuste como contractivo, improductivo y absurdo, al señalar que no solo no resolvió los problemas estructurales de la economía argentina, sino que profundizó la crisis social y productiva.
Según explicó, la reducción de salarios y jubilaciones provocó una caída directa del consumo, dejando ociosa una parte importante del aparato productivo. Ese proceso, afirmó, tiene consecuencias concretas: todos los días cierran entre 30 y 35 empresas en el país, mientras apenas se abren dos o tres, lo que refleja un escenario de contracción generalizada en comercios, industrias y servicios.
Ajuste sin resultados e inflación persistente
Mazzitelli sostuvo que el sacrificio impuesto a la sociedad se justificó bajo la promesa de reducir la inflación, algo que finalmente no ocurrió. Por el contrario, advirtió que los índices inflacionarios continúan en alza, evidenciando el fracaso del modelo aplicado.
En ese marco, remarcó que el problema no es la palabra ajuste en sí misma, sino el sentido con el que se la aplica. Cuando el ajuste baja ingresos, reduce el consumo y deja capacidad productiva sin utilizar, se genera un círculo vicioso que termina destruyendo empleo y empresas, sin resolver ninguno de los objetivos que se plantearon inicialmente.
Aumento de ingresos como punto de partida
Como alternativa inmediata, el dirigente socialista afirmó que existe margen real para un incremento del 20% en salarios y jubilaciones sin generar inflación. Explicó que ese aumento permitiría reactivar el consumo interno utilizando capacidad ya existente, sin presionar sobre los precios.
Detalló que el comerciante vendería más, el industrial pondría en marcha máquinas hoy detenidas y el transporte circularía con mayor carga, sin necesidad de inversiones iniciales extraordinarias. Se trataría, según dijo, de una primera etapa de reactivación que ordene la economía y siente las bases para un proceso de desarrollo más profundo.
El rol del Estado y la teoría del dinero
Ante el argumento oficial de la falta de recursos, Mazzitelli fue categórico al afirmar que el dinero es una creación humana y que, en la teoría moderna del dinero, es el Estado quien debe ponerlo en circulación para que la economía funcione.
Comparó al dinero con la sangre en el cuerpo humano o la savia en un árbol: cuando no circula, se produce una necrosis económica que se traduce en cierres de industrias y destrucción del tejido productivo. En ese sentido, sostuvo que la emisión monetaria, acompañada por mayor producción de bienes y servicios, no genera inflación sino actividad.
Defensa del mercado interno y desarrollo
El dirigente remarcó que las industrias no nacen para exportar, sino que se desarrollan primero en el mercado interno. Una vez que logran abastecerlo con calidad y buenos precios, pueden expandirse al mercado externo y generar divisas de manera sostenible.
Cuestionó el enfoque extractivista del actual modelo, señalando que actividades como la minería o el litio no pueden ser la base de un proyecto nacional, ya que son recursos finitos que no se reponen. En contraposición, reivindicó una estrategia de desarrollo integral basada en producción, trabajo, conocimiento e innovación.
Inversión, infraestructura y deterioro del Estado
Mazzitelli advirtió que los niveles actuales de inversión están por debajo de lo necesario para siquiera mantener la infraestructura existente. Señaló que hoy hay menos rutas, menos vías ferroviarias, menos puentes y un deterioro visible en hospitales y escuelas.
Atribuyó ese proceso a la ausencia de un plan estatal y a una gestión que improvisa, sin dirección estratégica. En ese sentido, planteó la necesidad de un plan orientativo del Estado, con pocos puntos claros, que marque el rumbo de la economía, la obra pública, la educación, la salud y la política exterior.
Una política exterior al servicio del desarrollo
En el plano internacional, cuestionó duramente la política exterior del gobierno, a la que definió como una sucesión de gestos y espectáculos sin contenido estratégico. Sostuvo que las relaciones exteriores deben estar al servicio del desarrollo nacional, facilitando inversiones productivas, transferencia tecnológica y acceso a mercados.
Rechazó la idea de una diplomacia basada en declaraciones grandilocuentes y afirmó que un país sin proyecto interno no puede tener una política exterior sólida.
Construcción de una alternativa política
Más allá del diagnóstico económico, Mazzitelli planteó una estrategia política para enfrentar al oficialismo de cara a 2026 y 2027. El primer paso, sostuvo, es la reconciliación entre la política y la sociedad, mediante un regreso humilde a la base territorial por parte de dirigentes y militantes.
El segundo eje es construir un denominador común amplio, basado en la defensa del mercado interno y el aumento de salarios y jubilaciones, capaz de unir fuerzas políticas, sociales, culturales y gremiales que hoy se oponen al gobierno.
Democratizar la representación y evitar la fragmentación
Finalmente, propuso una reforma profunda en la forma de construir candidaturas. Planteó que los partidos políticos pongan sus personerías al servicio de un espacio amplio y abierto, permitiendo que cualquier ciudadano pueda postularse, desde consejero escolar hasta presidente.
Ese proceso, explicó, debería resolverse mediante primarias abiertas, donde sea el pueblo quien ordene las candidaturas, evitando la fragmentación del frente opositor y garantizando que los representantes electos respondan a la mayoría social y no a estructuras partidarias cerradas.












