En el marco de un nuevo 24 de marzo, el programa Esta Mañana abrió un espacio de reflexión con una voz atravesada por la historia. El arquitecto Jorge Freitas compartió un testimonio profundo sobre la última dictadura militar y dejó una mirada crítica sobre el pasado y el presente del país.
Lejos de un análisis frío, su relato estuvo marcado por la experiencia personal. “Lo terrible no era la muerte, era saber que en cualquier momento te podían venir a buscar”, expresó, sintetizando el clima de terror que se vivía en aquellos años.

El miedo como forma de vida
Freitas recordó cómo la dictadura impactó en la vida cotidiana, incluso en quienes no fueron detenidos ni desaparecidos. Habló de una angustia constante, de noches sin descanso y de una incertidumbre que atravesaba todo.
“Yo tenía una hija de dos años. Vivía esperando que golpearan la puerta. Eso fue una de las peores torturas”, relató.
En su caso, fue desplazado de sus trabajos y perseguido, aunque aclaró que muchos otros sufrieron consecuencias mucho más graves. Sin embargo, insistió en que el miedo fue una marca colectiva.
“No era solo lo que pasaba, era lo que podía pasar en cualquier momento”, sostuvo.
Una historia que, según su mirada, no terminó
Durante la entrevista, Freitas planteó que el golpe de 1976 no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un proceso histórico más amplio, vinculado a modelos económicos y políticos en disputa en la Argentina.
En ese sentido, habló de “dos proyectos de país” en tensión permanente: uno orientado al desarrollo industrial y otro centrado en la exportación de materias primas.
También sostuvo que muchas de las bases económicas de la dictadura continúan vigentes en la actualidad.
“Los planes cambian de nombre, pero la lógica es la misma”, afirmó.
Memoria, pero también debate
El entrevistado remarcó la importancia de recordar lo ocurrido, pero también de discutir el rol de distintos actores de la sociedad durante ese período.
En su análisis, no solo las Fuerzas Armadas fueron responsables, sino también sectores civiles, económicos y políticos que acompañaron o se beneficiaron del proceso.
“Fue un golpe cívico-militar. Eso hay que decirlo”, señaló.
Un mensaje hacia el presente
Más allá del pasado, Freitas advirtió sobre el escenario actual del país, con una oposición fragmentada y sin un proyecto claro.
“Puede venir una crisis más grave que la de 2001, porque no hay una alternativa consolidada”, planteó.
Aun así, dejó una reflexión que atravesó toda la entrevista: la necesidad de sostener la memoria como herramienta para comprender el presente.
“Hay que seguir”
Sobre el final, utilizó una metáfora para explicar cómo se sobrevive al miedo y a los momentos más duros: la historia de un sapo que, al no rendirse, logra salir de una situación límite.
“Al miedo hay que chapotearlo. Si te quedás quieto, te hundís”, dijo.
En un nuevo aniversario del golpe de Estado, su testimonio volvió a poner en palabras algo que atraviesa generaciones: el peso del pasado, pero también la necesidad de seguir construyendo futuro.












