El nuevo ciclo de Pablo Fernández al frente de Gimnasia y Esgrima de Necochea ya está en marcha y tiene una marca clara: apostar fuerte a los juveniles, sin perder de vista la formación humana como eje principal del proyecto.
Tras el debut en el torneo local, el entrenador destacó el crecimiento del fútbol de la ciudad y el desafío que implica conducir un plantel joven, con muchos chicos dando sus primeros pasos en Primera.
Un equipo joven, con mucho potencial
Fernández no dudó en remarcar el material con el que cuenta. Incluso, con futbolistas que apenas superan los 15 años.
“Es impresionante la cantidad de chicos que hay y lo bien que juegan. Muchos están debutando, con nervios y ansiedad, pero respondieron bien ante un rival duro”, señaló.
El entrenador se encontró con un plantel en plena renovación: desde su llegada se fueron diez jugadores, pero eso abrió la puerta a una camada juvenil con mucho talento.
“Hay chicos que van a sorprender. Si dan un pasito más en lo físico, pueden jugar en cualquier lado”, aseguró.
Más que fútbol: formar personas
Uno de los pilares del trabajo de Fernández pasa por lo humano. El técnico prioriza el vestuario, el diálogo y la contención emocional por encima de lo estrictamente futbolístico.
“Ellos tienen que sentir que no solo son futbolistas, sino personas. Nosotros nos ocupamos de eso”, explicó.
En ese sentido, remarcó que muchos jugadores llegan con historias personales complejas y que el acompañamiento es clave para potenciar su rendimiento.
“Hay chicos que han tenido crecimientos duros, pero juegan muy bien al fútbol. Ordenando y dando contención, esto va a funcionar”, sostuvo.
El rol de los referentes
Ante un plantel tan joven, Fernández decidió apoyarse en los jugadores de mayor experiencia para consolidar el grupo.
“Primero hablé con los grandes. Son la columna vertebral. Si ellos entienden el proceso, todo se hace más fácil”, contó.
Y destacó un aspecto fundamental: el liderazgo positivo.
“Son respetados no por la violencia, sino porque son buenas personas. Eso facilita todo”, afirmó.
Un cambio en la forma de entrenar
El entrenador también introdujo una metodología diferente: un sistema de entrenamiento cognitivo, que busca que el futbolista piense el juego.
“No todo es correr o chocar. Hay que interpretar el fútbol. El juego se construye, no hay que apurarse”, explicó.
Según Fernández, en apenas ocho semanas el equipo mostró una evolución importante, tanto en lo futbolístico como en lo conceptual.
La disciplina, una cuenta pendiente
Uno de los puntos a corregir es el histórico problema de las expulsiones en Gimnasia.
“El respeto al árbitro es clave. Es la autoridad y no tenemos que juzgarlo”, remarcó.
Para trabajar este aspecto, el cuerpo técnico apunta a la concientización y al compromiso colectivo.
“Si uno se equivoca, perjudica a todos. Eso lo tienen que entender”, señaló.
Un grupo comprometido
Más allá de la juventud del plantel, Fernández destacó la respuesta del grupo, reflejada en la cantidad de jugadores que participan de los entrenamientos.
“Hay 35 o 40 chicos en cada práctica. Juegan 20 y los otros vuelven el lunes. Eso habla del compromiso”, valoró.
Objetivos claros: pelear arriba
De cara al campeonato, el objetivo está definido: competir y ser protagonistas.
“El objetivo es ascender, pero también pelear el campeonato”, afirmó.
Y dejó en claro su vínculo con el grupo:
“No soy hincha de Gimnasia, pero soy fanático de este plantel. Son chicos respetuosos, obedientes y con muchas ganas”.
Lo que viene
Gimnasia enfrentará a Del Valle como visitante en la próxima fecha, en un partido que Fernández anticipa como exigente.
“Va a ser duro, pero nosotros seguimos enfocados en nuestro trabajo. Queremos llegar a mitad de campeonato con una idea de juego bien aceitada”, concluyó.












