La surfista necochense Evelyn Gontier se prepara para uno de los desafíos más importantes de su carrera: representar al país en los Juegos Panamericanos, que se desarrollarán desde el 24 de abril.
Con la valija casi lista y la cabeza puesta en la competencia, la longboarder atraviesa días de ansiedad y emoción. “Ahora sí caí en la realidad, estoy un poquito nerviosa”, contó en la previa del viaje.

Clasificada entre las mejores
Su presencia en el equipo argentino no es casualidad. Gontier llega con un respaldo sólido: fue campeona argentina de longboard durante los últimos dos años y además ganó la primera fecha del circuito nacional este verano.
Ese rendimiento le permitió acceder de manera directa a la convocatoria, posicionándose entre las principales referentes del país en la disciplina.
Competir contra las potencias
En el escenario internacional, el desafío será mayor. Brasil, Perú y Estados Unidos aparecen como los rivales más fuertes en una competencia que reunirá a los mejores exponentes del continente.
Aun así, la necochense se muestra confiada: “Siento que mejoré mucho y la confianza es todo. Si no confiás, después en el agua te tiemblan las piernas”.
Entrenar y trabajar para llegar
El camino no fue sencillo. Sin apoyo económico, Gontier tuvo que redoblar esfuerzos para poder estar presente.
“Trabajo el doble para poder ir. Me la juego por mi carrera”, explicó.
Su rutina combina largas horas en el mar —clave para su preparación— con entrenamientos complementarios como pilates y funcional. Pero además, durante el verano dio clases de surf para poder sostener los gastos.
El longboard, una danza sobre las olas
A diferencia del surf tradicional, el longboard —la disciplina en la que compite— se caracteriza por la fluidez y la estética.
“Es como una danza arriba de la tabla”, describió. Con tablas de casi tres metros, las maniobras priorizan el estilo, el control y el desplazamiento sobre la superficie.
Una nueva forma de competir
Más allá de lo deportivo, hay un cambio personal que marca este momento.
“Antes iba con mucha presión. Hoy lo disfruto más. Voy a hacer lo mejor que pueda y si no, volveré a intentarlo”, aseguró.
Ese equilibrio entre ambición y disfrute parece ser una de sus mayores fortalezas de cara a lo que viene.
El surf, una oportunidad para la ciudad
Gontier también destacó el crecimiento del surf en la región y su impacto en el turismo.
“El movimiento que genera es enorme. Hay que apostar a este deporte porque trae trabajo y desarrollo”, señaló.
Mientras tanto, la cuenta regresiva ya empezó. Con esfuerzo propio, confianza y una pasión intacta, la necochense buscará dejar su huella en una nueva cita internacional.












