La inclusión de personas con discapacidad y su integración en la vida comunitaria forman parte del eje central del programa “Puerto Ciudad”, una iniciativa impulsada desde el Puerto Quequén que busca generar impacto social más allá de la asistencia económica.
En diálogo con Esta Mañana por NecRadio 98.3, Javier Nucci, integrante del programa en el área de discapacidad, explicó que el objetivo es “articular distintos sectores de la sociedad” para generar un doble impacto: no solo aportar recursos, sino también construir vínculos reales.

De la asistencia a la participación
Nucci remarcó que uno de los principales desafíos es romper con la lógica tradicional que encierra a la discapacidad en instituciones, para llevarla al ámbito cotidiano.
“La idea es sacar la discapacidad de los edificios y llevarla a la vida comunitaria”, señaló, al tiempo que destacó que el contacto directo es la única forma de derribar prejuicios.
En ese sentido, valoró el trabajo conjunto con escuelas especiales de Necochea y Quequén y distintas organizaciones, que permiten generar espacios de inclusión real.
Proyectos que acompañan y contienen
Entre las acciones en marcha, el programa avanza con dos propuestas específicas: “Faro Clínico” y “Bitácora”, espacios de acompañamiento psicológico destinados a quienes trabajan en el cuidado de personas con discapacidad.
“El cuidado humano no se puede reemplazar. Es fundamental acompañar también a quienes están en ese rol”, explicó Nucci.
A esto se suman iniciativas vinculadas al ambiente, como proyectos de forestación y huerta, que además de promover el contacto con la naturaleza, funcionan como herramientas de formación y autonomía.
Formación para la vida
Uno de los puntos destacados fue el rol de la educación pública en la construcción de autonomía. Según explicó, las escuelas especiales no solo apuntan a la inserción laboral, sino también al desarrollo de habilidades para la vida cotidiana.
“No se trata solo de conseguir trabajo, sino de que puedan valerse por sí mismos: cocinar, organizarse, ayudar en su casa”, sostuvo.
Esta perspectiva cobra especial relevancia en un contexto donde las oportunidades laborales son limitadas, pero donde la independencia personal sigue siendo clave.
Un aprendizaje que va en ambos sentidos
Nucci también hizo hincapié en el valor humano del encuentro, subrayando que la inclusión no es un proceso unidireccional.
“A veces uno cree que va a dar, pero también recibe. Hay un aprendizaje y una revalorización de la vida en ese vínculo”, expresó.
Intervenciones en el territorio
En las últimas semanas, el programa avanzó con tareas de forestación en la zona de la Placita Calcuta, en el Bajo de Quequén, junto a instituciones educativas y cooperativas.
Estas acciones buscan no solo mejorar el entorno urbano, sino también fortalecer el sentido de pertenencia y participación comunitaria.
Una construcción colectiva
Desde Puerto Ciudad insisten en que el camino de la inclusión requiere del compromiso de toda la sociedad: Estado, instituciones y vecinos.
“Hay que atravesar esa barrera del desconocimiento. Una vez que uno se acerca, todo cambia”, concluyó Nucci.
La propuesta, en definitiva, no solo apunta a integrar, sino a transformar la mirada social sobre la discapacidad, promoviendo una convivencia más cercana, empática y real.












