El artista urbano Julián Shule contó cómo transformó el graffiti en su profesión y aseguró que, con el paso del tiempo, el arte callejero dejó de ser visto únicamente como protesta para convertirse también en una expresión artística cada vez más aceptada socialmente.
En diálogo con el programa Esta Mañana de NecRadio 98.3, explicó que comenzó a dibujar desde muy chico y que el primer contacto con el graffiti lo marcó durante la escuela primaria.
“Vi a un chico pintando un graffiti y me quedó grabado”, recordó.
Con el tiempo, esa curiosidad se transformó en una carrera que hoy lleva más de 14 años de trabajo profesional pintando bares, gimnasios, comercios, casas particulares y murales en distintas ciudades del país.
“Hace 15 años vivo de esto”, afirmó.
Durante la entrevista explicó además las diferencias entre graffiti y muralismo.
“El graffiti nació en la calle y tiene una raíz mucho más under y contestataria”, señaló.
Según detalló, el movimiento tuvo sus orígenes en Nueva York durante las décadas del 60 y 70, inicialmente vinculado a expresiones de protesta y rebeldía urbana.
Con el tiempo, evolucionó hacia estilos más artísticos y comerciales.
“Hoy podés pintar desde una mascota hasta un restaurante entero”, sostuvo.
Shule remarcó que el aerosol ofrece enormes posibilidades visuales y permite trabajar luces, sombras, retratos y paisajes con mucha versatilidad.
“El aerosol tiene un efecto increíble”, explicó.
Entre los trabajos más particulares que le tocó realizar mencionó retratos de mascotas, autos personalizados y murales temáticos para gimnasios, bares y habitaciones infantiles.
Además, contó que suele viajar constantemente para realizar trabajos en Córdoba, San Luis, Mendoza, Buenos Aires y otras provincias.
“Voy armando giras de trabajo cuando se juntan varios proyectos”, indicó.
Actualmente, una de sus características más reconocibles es la firma artística “Shule”, nombre con el que se identifica dentro del ambiente del graffiti.
“Me terminé casando con ese nombre”, bromeó.
Durante la charla también habló sobre cómo cambió la mirada social hacia el arte urbano.
“Antes nos miraban como raros o vándalos”, recordó.
Sin embargo, aseguró que hoy existe una aceptación mucho mayor y que incluso muchas marcas, comercios y espacios culturales buscan incorporar graffiti en sus diseños.
“El graffiti está en todos lados”, señaló.
Otro de los aspectos que destacó fue la relación entre el arte urbano y otras culturas como el skate, el rap o el surf.
“Todo el contexto urbano convive con el graffiti”, afirmó.
Además, explicó que muchos trabajos requieren logística importante, especialmente cuando deben realizarse en altura con autoelevadores o sobre grandes superficies.
“No es solo pintar, también hay mucha preparación previa”, indicó.
En paralelo, contó que participó de eventos de graffiti en vivo junto a músicos y bandas, donde el público puede observar el proceso artístico en tiempo real.
Finalmente, destacó que, pese a los cambios tecnológicos y las tendencias, el graffiti sigue conservando una esencia muy ligada a la expresión personal.
“Le das vida y personalidad a una pared”, concluyó.












