El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados llegará al banquillo luego de varias postergaciones del debate por cuestiones vinculadas a su estado de salud mental.
La defensa había intentado nuevamente suspender el proceso, pero el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 29 rechazó el planteo y consideró que Álvarez posee una reserva cognitiva suficiente para afrontar el juicio.
Los magistrados también tuvieron en cuenta la intensa actividad pública que el músico desarrolló en los últimos meses, con recitales, entrevistas y distintas apariciones.
Para contemplar su situación, se fijaron once audiencias de tres horas cada una. En la primera jornada está previsto que Pity declare ante el tribunal.
Durante el juicio se esperan alrededor de 70 testigos, entre ellos personas que estuvieron presentes la noche del crimen y allegados que acompañaron al músico durante sus tratamientos.
La acusación estará a cargo del fiscal general Sandro Abraldes, mientras que Fernando Burlando representará a la querella y Javier Aldo Marino ejercerá la defensa oficial.
El crimen
Según la acusación, el hecho ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré.
Cristian Maximiliano Díaz, conocido como “Gringo”, mantuvo una discusión con Álvarez luego de recriminarle que lo acusara de haberle robado pertenencias de una mochila.
La investigación sostiene que, durante el enfrentamiento, Pity extrajo una pistola calibre .25 y efectuó cuatro disparos contra Díaz, provocándole la muerte.
Tras el crimen, el músico escapó del lugar, descartó el arma en una alcantarilla y recién se entregó a la Policía al día siguiente.
Antes de ingresar a la comisaría pronunció una de las frases que quedó asociada a la causa: “Lo maté porque era entre él o yo”.
La fiscalía descartó la hipótesis de legítima defensa y sostiene que la secuencia de los disparos, las pericias y la conducta posterior del músico demuestran que comprendía la criminalidad de sus actos.
Álvarez, en cambio, manifestó durante la causa que reaccionó en medio de una situación de “confusión, locura y miedo” y aseguró que creía que su vida estaba en peligro.
El músico pasó casi cuatro años privado de su libertad y luego obtuvo arresto domiciliario. Posteriormente, el proceso quedó suspendido durante un tiempo al considerarse que no estaba en condiciones psíquicas de afrontar un juicio.
Desde fines de 2025 comenzó a regresar paulatinamente a los escenarios y, en los últimos meses, volvió a realizar recitales y apariciones públicas.
Ahora deberá enfrentar el debate oral que determinará su responsabilidad penal. En caso de ser condenado por homicidio, podría recibir una pena de entre 8 y 25 años de prisión.












