La atleta necochense contó en Zoom El Deportivo su experiencia en el Maratón de Buenos Aires, donde debió abandonar en el kilómetro 37 luego de atravesar fuertes dolores y las difíciles condiciones climáticas. “Me quedo con ese trago amargo, pero hay que dar vuelta la página”, aseguró.
El Maratón de Buenos Aires dejó diferentes historias entre los miles de corredores que participaron de la competencia. Una de ellas fue la de Ayelén Fernández, quien afrontó su primer maratón con una enorme preparación previa, pero debió abandonar cuando transitaba el kilómetro 37.
En diálogo con Zoom , Ayelén relató cómo vivió una carrera que comenzó con buenas sensaciones, pero que con el paso de los kilómetros se transformó en un verdadero desafío físico y emocional.
“La expectativa era una, obviamente positiva. Siempre tiene el atleta una expectativa y después, a la hora de estar en el momento, todo puede cambiar”, explicó.
La atleta llegó a Buenos Aires luego de varios meses de entrenamiento y con buenos antecedentes en las competencias previas. Había participado en las medias maratones de Mar del Plata y La Plata, donde obtuvo un destacado tercer puesto en la clasificación general femenina, y posteriormente había tenido un buen rendimiento en Buenos Aires.
Sin embargo, el día de la maratón presentó condiciones climáticas muy exigentes. “A las 6 de la mañana, cuando ingresamos a los corrales, ya se sentía la humedad, la pesadez y el calor. A las 8 empezó a salir el sol y era peor que peor”, relató.
El dolor apareció después del kilómetro 20
La carrera comenzó de buena manera para Ayelén. Durante los primeros kilómetros pudo mantener un ritmo que estaba dentro de sus expectativas, pero todo comenzó a cambiar después del kilómetro 20.
La atleta arrastraba una molestia crónica en el metatarso del pie derecho y una pequeña lesión que había aparecido luego de la Media Maratón de Buenos Aires. “A partir del kilómetro 20 se me comenzó a acentuar el dolor. No sabía cómo ir acomodando el pie y dije: ‘Bueno, ya estoy en el juego, hay que jugar’”, contó.
A pesar de las molestias, continuó avanzando hasta aproximadamente el kilómetro 33. Allí el dolor se hizo todavía más intenso y finalmente, en el kilómetro 36, tomó la decisión de detenerse.
“Mi carrera llegó hasta el 36 exactamente y del kilómetro 36 al 37 lo hice caminando”, explicó.
La decisión significó un duro golpe para una atleta que había dedicado meses a prepararse para su primer maratón. “Ya lloré todo lo que tenía que llorar. Fueron meses de mucho sacrificio y mucho entrenamiento. Sentí que también les fallé a mis compañeros que me hicieron el aguante”, confesó.

Una carrera que también dejó historias de solidaridad
A pesar del mal momento, la experiencia también tuvo momentos que Ayelén guarda con especial emoción. Cuando se encontraba atravesando sus mayores dificultades, se encontró con integrantes del grupo JM de Mar del Plata, con quienes había entrenado años atrás.
“Me reconocieron porque yo la verdad que no podía ver a nadie. Me gritaban ‘¡Aye, Aye! ¡Dale, vos podés!’”, recordó. Dos de ellos la acompañaron durante parte del recorrido y, finalmente, tomaron la decisión de pedir un Uber para poder retirarse.
Pero antes de llegar al arco de llegada ocurrió otro de los momentos que más la marcaron. Ayelén contó que se encontró con una corredora brasileña llamada Bia, quien también atravesaba dificultades y, según pudo entender, estaba disputando su primer maratón.
“Nos tomamos de la mano, no podíamos correr. Estábamos muy, muy doloridas las dos”, relató. Luego se sumó otro corredor y durante algunos metros los tres avanzaron tomados de la mano.
“Eso es maravilloso. Vos decís cómo une el deporte a la gente, porque estamos todos con el mismo fin”, expresó emocionada.
Llegar al arco, un objetivo cumplido a pesar de todo
A unos 200 metros de la llegada, Ayelén pidió continuar para poder recibir la medalla. Finalmente logró llegar al arco, aunque en condiciones físicas muy exigentes. “Caí de rodillas, con la presión por el piso y con 39 grados de fiebre, con toda esta humedad, el calor y la gripe que tenía”, contó.
La atleta también destacó que durante la competencia observó a muchos corredores atravesando situaciones similares, con calambres, dificultades físicas y abandonos.
“Fue un día que no acompañó para nada a ninguno, o a pocos, mejor dicho”, señaló.
“El deporte tiene mucha revancha”
Con la carrera ya terminada, Ayelén reconoce que el resultado fue difícil de asimilar, especialmente porque el maratón tenía un significado personal muy importante.
Su objetivo era completar la competencia como homenaje a su abuela, por lo que no poder llegar corriendo hasta el final dejó una sensación especial. “Me queda como un pequeño agujerito en el corazón por no haber podido cumplir con ese homenaje”, manifestó.
Sin embargo, lejos de abandonar el objetivo, ya piensa en una nueva oportunidad.
“Yo digo que el deporte tiene mucha revancha y que se puede volver”, afirmó.
Por el momento, Ayelén tiene en agenda posibles participaciones en una competencia de New Balance en Mar del Plata durante noviembre y una carrera nocturna en Tandil en diciembre. La decisión sobre las distancias dependerá de su recuperación y de la evaluación junto a su entrenador.
Además, confirmó que su gran objetivo será regresar el próximo año al Maratón de Buenos Aires para completar los 42 kilómetros.
Aprender de la experiencia
La atleta también reconoció que esta experiencia le dejó varios aprendizajes, entre ellos la necesidad de administrar mejor las competencias durante el año.
“Mi profesor me decía que no me cargara durante el año con tantas carreras, porque eso también perjudica al cuerpo. Lo vas sobrecargando”, explicó.
Para Ayelén, el desafío ahora será recuperarse de la lesión, bajar las cargas y volver progresivamente a los entrenamientos.
“Aprendí un montón y sigo aprendiendo como atleta. Corro hace muchísimos años, pero estamos para esto, para aprender del deporte y siempre hay algo nuevo para cambiar y aprender”, sostuvo.
Su primer maratón no terminó como había imaginado, pero dejó una experiencia que seguramente será parte fundamental de su recorrido deportivo.
Ahora, con la mirada puesta en el futuro, Ayelén Fernández sabe que tendrá una nueva oportunidad para buscar esos 42 kilómetros que quedaron pendientes.
“Hay que dar vuelta la página, pensar en lo que se viene y seguir con la frente en alto”, concluyó.












