Germán Appella tenía 37 años cuando fue atropellado en la madrugada del 20 de junio de 2024 sobre avenida 42, entre 95 y 97, mientras regresaba caminando de una fiesta junto a una amiga. El vehículo que lo embistió era conducido por Marcos Aprea, quien hoy enfrenta un juicio por homicidio culposo agravado. La causa determinó durante la investigación que manejaba alcoholizado.
Este martes, en el marco del debate oral, una serie de testimonios comenzó a reconstruir con detalle qué ocurrió antes, durante y después del impacto. Declararon la mujer que caminaba junto a Germán, el acompañante que iba en el auto de Aprea, efectivos policiales, personal de Defensa Civil, la médica que realizó la autopsia y otros testigos que circulaban por la zona.
Una de las declaraciones centrales fue la de la mujer que estaba junto a Germán aquella madrugada. Relató que ambos habían salido de la Fiesta de la Cerveza y caminaban por avenida 42 porque en ese sector prácticamente no había veredas. Aseguró que avanzaban relajados, que no había tránsito y que no llegó a escuchar ni advertir el vehículo antes del impacto.
“No percibí ningún tipo de ruido de un auto, ninguna luz”, expresó al reconstruir los segundos previos. Luego recordó haber sentido un golpe muy fuerte y, cuando logró reaccionar, encontró a Germán tendido a su lado. También sostuvo que ni el conductor ni su acompañante se acercaron inicialmente a auxiliarla.
“No estaba en condiciones de manejar”
Otro de los testimonios de mayor peso fue el del acompañante de Aprea. Durante la audiencia reconoció que ambos habían consumido bebidas alcohólicas y, al ser consultado por el estado del conductor, afirmó que estaba alcoholizado.
Ante una pregunta concreta sobre si se encontraba en condiciones de conducir, respondió: “No estaba en condiciones de manejar”. También reconoció que él mismo había consumido alcohol.
El testigo contó que luego del impacto el vehículo se detuvo aproximadamente 50 metros más adelante y permanecieron junto al auto. Aclaró además que, desde lo que él pudo observar, Aprea no intentó escapar.
Lo que observaron los policías
Un efectivo policial que llegó al lugar también describió el estado en el que encontró al conductor. Señaló que lo notó “un poco alcoholizado” y explicó que esa percepción estaba vinculada al aliento y a la forma en que se comportaba frente a lo que había sucedido.
También sostuvo que el acompañante presentaba condiciones similares y, ante una consulta directa, manifestó que ninguno de los dos estaba en condiciones de conducir.
Durante ese testimonio surgió además otro punto relevante: el control de alcoholemia no pudo realizarse en el lugar porque, según declaró el policía, el dispositivo disponible se encontraba en proceso de calibración.
La autopsia: “Fue embestido desde atrás”
La médica que intervino en la autopsia aportó uno de los testimonios técnicos más importantes de la jornada.
La profesional explicó que Germán fue “embestido desde atrás” y describió un mecanismo de latigazo seguido por el impacto contra un plano duro. Según detalló, ese movimiento provocó graves lesiones en la región occipital y una fractura en la base del cráneo que derivaron en la muerte.
“Mirá la velocidad que va ese loco”
Otra testigo que circulaba por la zona después de salir de la fiesta relató que observó unas luces avanzando a gran velocidad por avenida 42.
Según recordó, su pareja llegó a realizar un comentario al advertir cómo circulaba aquel vehículo: “Mirá la velocidad que va ese loco”. La mujer aseguró también que las luces se alejaban “demasiado rápido”.
Los testimonios de esta primera jornada comenzaron así a poner sobre la mesa algunos de los ejes centrales del juicio: el estado en el que se encontraba Aprea, la velocidad a la que circulaba, las condiciones de visibilidad, la mecánica del impacto y la conducta posterior al hecho.
El debate continuará con nuevas declaraciones y producción de prueba, mientras el tribunal deberá determinar la responsabilidad penal de Marcos Aprea por la muerte de Germán Appella.












