En su habitual columna de los martes en Esta Mañana, Alejandra González Vázquez analizó el impacto de la inteligencia artificial en las redes sociales y puso el foco en un desafío cada vez más importante para marcas, comercios y emprendedores: cómo utilizar las nuevas herramientas sin perder autenticidad ni dejar de mostrar el factor humano.
La especialista advirtió que la proliferación de contenidos generados o editados con inteligencia artificial está haciendo que muchas marcas terminen pareciéndose entre sí. Flyers demasiado prolijos, imágenes artificialmente perfectas y textos con frases repetidas pueden generar el efecto contrario al buscado: en lugar de llamar la atención, hacen que una marca pase desapercibida.
González remarcó que el problema no está en utilizar inteligencia artificial o redes sociales, sino en cómo se utilizan esas herramientas. Para ella, mostrar la realidad de un negocio puede ser mucho más efectivo que construir una imagen perfecta que después no coincide con lo que encuentra el cliente al visitar el lugar.
En ese sentido, destacó la importancia de mostrar a las personas detrás de cada emprendimiento: al comerciante, a los empleados, el proceso de producción y hasta las situaciones cotidianas. “Las personas conectamos con personas”, fue una de las ideas centrales de la charla.
No delegar el negocio a la inteligencia artificial
Durante la conversación, González señaló que la inteligencia artificial puede ser una herramienta muy útil para planificar, generar ideas y asistir en diferentes tareas, pero no debería reemplazar la mirada de quien conoce el negocio.
Explicó que trabaja con la herramienta de manera personalizada, aportándole información sobre cada cliente y corrigiendo y orientando los resultados. De esta manera, la tecnología funciona como un asistente, pero la impronta continúa siendo humana.
El riesgo aparece, según explicó, cuando se pretende delegar completamente la comunicación de una marca. Allí se pierde aquello que la diferencia y puede terminar convirtiéndose en “una más” dentro de las redes sociales.
La perfección también puede generar desconfianza
Otro de los puntos abordados fue la búsqueda permanente de perfección en las imágenes y contenidos. González cuestionó el uso excesivo de herramientas de edición y de inteligencia artificial para modificar fotografías de personas o crear imágenes que poco tienen que ver con la realidad.
La especialista consideró que existe una necesidad de recuperar contenidos más naturales, incluso aquellos que muestran errores, situaciones cotidianas o aspectos que no son necesariamente perfectos. Esa cercanía permite generar identificación y empatía con quienes están del otro lado de la pantalla.
Mostrar el proceso genera confianza
Como ejemplo, se destacó el caso de un vivero que mostró en un video al propio dueño explicando sus productos, cómo cuidarlos y qué características tenían. El resultado fue positivo: los clientes pudieron conocer el producto, pero también a la persona que estaría detrás de la atención.
Para González, esa diferencia es fundamental. No es lo mismo observar una fotografía de una planta que conocer al comerciante explicando cómo cuidarla y mostrando exactamente qué producto tiene disponible. La experiencia genera seguridad y confianza antes de concretar la compra.
El video frente al texto
La columna también puso el foco en los cambios en los hábitos de consumo de contenidos. González señaló que actualmente muchas personas no se detienen a leer extensas descripciones en redes sociales y que los videos tienen una capacidad mayor para captar rápidamente la atención.
El fenómeno está relacionado con la velocidad del consumo y el desplazamiento constante por las redes. Por eso, explicó, un texto puede ser excelente, pero si el contenido audiovisual no transmite aquello que realmente se quiere comunicar, difícilmente cumpla su objetivo.
“Para vender hay que vender seguridad”
Como conclusión, Alejandra González sostuvo que la autenticidad es hoy una herramienta fundamental para las ventas. Mostrar quién está detrás de un emprendimiento, cómo trabaja y qué ofrece realmente permite construir confianza y evitar que las expectativas del cliente se encuentren con una realidad completamente diferente.
La inteligencia artificial, sostuvo, puede ser una aliada siempre que esté al servicio de una estrategia y de una mirada humana. El problema aparece cuando reemplaza por completo a quien conoce el negocio.
En tiempos donde cada vez existen más contenidos generados artificialmente, la diferencia puede estar justamente en aquello que la tecnología no puede reemplazar: la historia, la experiencia y la persona que está detrás de una marca.











