En el marco del Día de la Radio, una charla entre recuerdos, anécdotas y recomendaciones cinematográficas permitió repasar la evolución de un medio que, pese al avance de la televisión, internet y el streaming, continúa más vigente que nunca.
Rubén Leys, histórico hombre de radio, compartió junto a la mesa una mirada sobre cómo cambió la profesión a lo largo de las décadas. “La radio empezó con una radio galena y fíjate cómo terminó, con la más alta tecnología”, fue una de las reflexiones que resumió ese proceso de transformación.
También se habló de cómo cambiaron las formas de trabajar. Atrás quedaron los tiempos del movilero de saco y corbata, los guiones en atril y las transmisiones que dependían de conseguir una línea telefónica. Hoy la radio convive con cámaras, redes sociales, streaming y nuevas plataformas, aunque conserva algo esencial: la posibilidad de acompañar y generar imaginación en quien escucha.
En ese sentido, se destacó que la radio no desapareció con la llegada de nuevos medios, sino que se fue adaptando. Así como ocurrió con la televisión frente a internet y el streaming, cada formato encuentra nuevas maneras de convivir y reinventarse.
Anécdotas de una radio que se hacía con ingenio
Los recuerdos dieron lugar a algunas historias imperdibles. Rubén recordó sus comienzos en los años 90, cuando realizaba transmisiones deportivas desde La Dulce y Juan N. Fernández.
Para poder salir al aire debía subir a un techo con una escalera de madera y utilizar un teléfono de la cooperativa local, que en aquel momento permitía realizar llamadas a cualquier punto del país. El problema es que, además de transmitir el partido, aprovechaba aquella línea para comunicarse con amigos de distintos lugares de Argentina.
“Estaba los 90 minutos, una hora y media, hablando con amigos que vivían en Bariloche, en Jujuy, en Salta”, contó entre risas, recordando una época en la que no existían las facilidades tecnológicas actuales.
Otra anécdota tuvo como protagonista al recordado Pato Miraglia. Durante una transmisión en Buenos Aires, el equipo se encontró con un problema: la línea telefónica que habían solicitado no había sido instalada.
La solución apareció enfrente, en el obispado. Con cables en mano, Rubén pidió autorización para utilizar el teléfono del lugar y finalmente pudieron realizar la transmisión desde allí. Una historia que refleja el ingenio que muchas veces requería hacer radio en aquellos años.

La radio también llegó al cine
La charla continuó con Pablo Skorupski, quien acercó algunas películas relacionadas con el mundo de la radio.
Una de las recomendaciones fue “En la línea” (On the Line), película de 2022 protagonizada por Mel Gibson. Allí interpreta a un reconocido conductor de un programa radial nocturno cuya audiencia comienza a disminuir y que recibe una llamada amenazante durante una emisión en vivo.
La situación transforma al programa en un verdadero escenario de suspenso. El conductor debe continuar al aire mientras intenta descubrir quién está detrás de las amenazas y qué relación tiene con su familia.
Otra propuesta fue “A Night of Horror: Nightmare Radio”, una película de terror realizada en Nueva Zelanda pero dirigida por los argentinos Luciano y Nicolás Onetti. La historia gira alrededor de un locutor que, durante una noche de tormenta, conduce un programa dedicado a relatos de terror y recibe una llamada que desencadena una situación inesperada.
La película puede verse en Cine.ar Play, plataforma gratuita de cine argentino.
La tercera recomendación fue “Cabezas Huecas” (Airheads), comedia de 1994 protagonizada por Brendan Fraser, Steve Buscemi y un joven Adam Sandler. La trama sigue a una banda de rock que, desesperada por conseguir que sus canciones sean difundidas, toma una radio como rehén.
La película también funciona como retrato de una época en la que la radio era fundamental para cualquier artista musical: si una canción no sonaba en una emisora, prácticamente no existía para el gran público.

Una historia que sigue cambiando
La conversación permitió recordar también cómo era trabajar con cintas, equipos Revox, conexiones telefónicas y transmisiones exteriores que podían convertirse en verdaderas aventuras.
La radio cambió su tecnología, sus formas de producción y hasta la vestimenta de quienes trabajan frente al micrófono. Sin embargo, mantiene intacta una característica fundamental: la capacidad de acompañar, informar, entretener y hacer imaginar.
Hoy puede tener cámaras, redes sociales y streaming, pero sigue existiendo aquella radio que depende únicamente de una voz y de alguien del otro lado dispuesto a escuchar.
Y justamente esa capacidad de adaptarse parece ser una de las razones por las que, después de tantas décadas, la radio sigue más viva que nunca.












