El experimentado triatleta necochense se prepara para cumplir uno de los grandes sueños de su trayectoria deportiva: participar del Campeonato Mundial de Ironman en Hawái. Será el primer necochense en competir en un Mundial de larga distancia y llegará a la cita después de haber completado 12 Ironman en distintos lugares del mundo y haber competido en cinco continentes.
Nito Escobar está a punto de vivir uno de los momentos más importantes de su extensa trayectoria deportiva. El próximo desafío será nada menos que el Mundial de Ironman de Hawái, la competencia que reúne a algunos de los mejores triatletas de larga distancia del mundo y que representa la máxima aspiración para quienes practican esta disciplina.
En diálogo con Zoom El Deportivo, Escobar contó detalles de su preparación, repasó sus casi dos décadas vinculadas al Ironman y habló de las emociones que genera llegar a una competencia de semejante magnitud. “Es la experiencia más importante de mi vida deportiva. Para cualquier triatleta, el sumum es correr el Mundial”, reconoció.
Un desafío de 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de bicicleta y un maratón
El Ironman exige completar, en ese orden, 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42 kilómetros de pedestrismo.
Escobar explicó que existen numerosas competencias de distancia completa en diferentes partes del mundo y que, tradicionalmente, una de las maneras de acceder al Mundial es conseguir una plaza a través de los resultados obtenidos en alguna de esas pruebas.
Sin embargo, su clasificación llegó por otro camino. El necochense accedió al Programa Legacy de Ironman, destinado a atletas que hayan completado al menos 12 pruebas de distancia completa. “No solamente tenés que estar inscripto, sino completar un Ironman. No podías haber abandonado ninguno”, explicó. Ese recorrido le permitió alcanzar una plaza para Hawái después de casi 20 años de participación en la disciplina.
Cinco continentes y una carrera que lo llevó por el mundo
Escobar comenzó a competir en Ironman en 2007, en Brasil, y desde entonces construyó una trayectoria internacional que lo llevó por diferentes países.
Compitió en Argentina, Brasil, México, Australia, Malasia, Suiza, Francia, Portugal, España, Sudáfrica e Italia, entre otros destinos, y logró participar en pruebas desarrolladas en cinco continentes.
Hawái será ahora un nuevo destino y, al mismo tiempo, una experiencia diferente: el Mundial de larga distancia.
Entre sus recuerdos más destacados aparece el Ironman de Sudáfrica de 2009, donde logró su mejor registro personal: 11 horas y 57 minutos, finalizando en el puesto 42 de una categoría que reunía aproximadamente 160 competidores.
Una historia marcada por la perseverancia
La trayectoria deportiva de Escobar también está atravesada por una particular historia de superación física. A los 40 años fue diagnosticado con artrosis de cadera. Le recomendaron abandonar el triatlón, pero decidió continuar compitiendo.
Años después, y luego de la pandemia, finalmente tuvo que someterse a un reemplazo de cadera. Lejos de significar el final de su carrera deportiva, la operación le permitió continuar vinculado al triatlón, aunque modificando sus entrenamientos y cuidando especialmente su preparación.
“Yo tengo un reemplazo de cadera y me lo tomo con mucha soda”, contó entre risas. Con 65 años, su objetivo ya no pasa por buscar tiempos ni resultados de elite. Su meta es completar las pruebas y disfrutar la experiencia. “Con terminarlo para mí es suficiente”, explicó.
La cabeza, un factor fundamental
Escobar sabe que Hawái planteará una exigencia adicional por las condiciones climáticas. El calor y la humedad serán protagonistas y obligarán a administrar cuidadosamente el esfuerzo y la hidratación. Por eso, además de la preparación física, destacó la importancia del aspecto mental.
Un Ironman puede extenderse durante muchas horas y exige sostener la concentración y la voluntad cuando el cuerpo comienza a sentir el desgaste.
En su caso, estima que la competencia podría demandarle alrededor de 16 horas, muy por encima de los tiempos que registró en otros momentos de su carrera.
La emoción de llegar a Hawái
Más allá de los tiempos y las posiciones, Escobar reconoce que la participación en el Mundial tiene un componente emocional muy fuerte. Y no solamente para él. Su esposa lo ha acompañado a lo largo de gran parte de su trayectoria y también forma parte de cada viaje y cada competencia. “Llegás a una llegada y se te llenan los ojos de lágrimas por el esfuerzo que has hecho, porque lo lograste y porque la familia está contenta”, relató.
El viaje hacia Hawái también será una experiencia en sí misma. El recorrido contempla escalas en Miami y Los Ángeles antes de llegar a las islas, ubicadas en medio del océano Pacífico. Una vez allí, Escobar podrá finalmente conocer en persona los circuitos que durante años siguió a través de videos y relatos de otros competidores.
Competir junto a los mejores del mundo
Uno de los aspectos que más valoró durante la entrevista fue la posibilidad que ofrece el triatlón de compartir una competencia con atletas de elite internacional. A diferencia de otras disciplinas, las carreras de larga distancia permiten que deportistas amateurs y profesionales formen parte de una misma competencia, cada uno dentro de su categoría.
Para Escobar, ese es uno de los grandes atractivos de la actividad. Y Hawái llevará esa posibilidad al máximo nivel, con alrededor de 3.000 participantes entre las distintas categorías y una importante presencia de atletas internacionales.
Después de Hawái, nuevos desafíos
Aunque el Mundial representa el objetivo máximo de esta etapa, Escobar ya piensa en lo que viene. Entre sus proyectos aparece la posibilidad de disputar un medio Ironman en San Juan, en abril, y otro en Punta Cana, República Dominicana, hacia fines de mayo.
El propio Escobar reconoce que disputar otra prueba completa de Ironman será más difícil, especialmente por las exigencias de preparación que implica a su edad y durante los meses de invierno.
Pero su historia demuestra que los desafíos forman parte de su manera de entender el deporte. El próximo 10 de octubre, en Hawái, tendrá la oportunidad de cerrar un círculo que comenzó en 2007, cuando disputó su primer Ironman en Brasil.
Serán 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de bicicleta y 42 kilómetros de carrera. Para Nito Escobar, sin embargo, detrás de esas cifras habrá mucho más: casi dos décadas de esfuerzo, viajes, sacrificios, una operación de cadera, innumerables horas de entrenamiento y la posibilidad de cumplir uno de los grandes sueños de su vida deportiva.












