La periodista marplatense analizó la situación laboral y de seguridad que atraviesa Mar del Plata, cuestionó la falta de respuestas políticas y advirtió sobre el impacto de la delincuencia y el narcotráfico en ciudades de la región, entre ellas Necochea, Lobería y Balcarce.
La situación social, económica y de seguridad de Mar del Plata fue el eje de una entrevista con la periodista María Virginia Sosa, quien describió un escenario complejo, marcado por la desocupación, las dificultades para llegar a fin de mes y el crecimiento de los hechos delictivos. Además, advirtió que la problemática comienza a sentirse con fuerza en las localidades cercanas.
Durante la charla, Sosa hizo referencia a las extensas filas de personas que se presentaron para conseguir puestos de trabajo vinculados con espectáculos y eventos. Según relató, la convocatoria superó las expectativas de los organizadores y dejó en evidencia las dificultades que atraviesan numerosos vecinos para acceder a un empleo.
“Me llamó mucho la atención que hubiera gente que ya tiene un puesto de trabajo, pero iba en búsqueda del segundo porque no llega a completar la canasta familiar”, señaló.
La periodista sostuvo que la situación afecta a personas de distintas edades, incluso jubilados, y vinculó la falta de oportunidades laborales con el deterioro de las condiciones de vida de muchas familias.
Desocupación, inseguridad y preocupación social
Sosa manifestó su preocupación por la combinación de desempleo e inseguridad y consideró que ambas problemáticas requieren respuestas concretas de las autoridades.
En ese marco, cuestionó la situación política del municipio y la percepción de abandono que, según indicó, expresan numerosos vecinos. También se refirió a las licencias y los regresos del intendente Guillermo Montenegro, y al malestar que estas decisiones generan en parte de la comunidad.
“Cuando consultás en la calle, la pregunta no es básica: ¿qué esperás? El marplatense está sin esperanza”, expresó.
La periodista remarcó que la preocupación no se limita a los robos, sino que incluye episodios de violencia cada vez más graves. Como ejemplo, mencionó el caso de una mujer que, según su relato, fue golpeada por delincuentes que se movilizaban en moto y sufrió una fractura en un pie.
También contó que, durante la cobertura de un femicidio, debió retirarse del lugar luego de que personas presentes le indicaran que no querían cámaras ni medios de comunicación en la zona.
A partir de estas experiencias, sostuvo que la actividad periodística en determinados sectores se vuelve cada vez más difícil y que los vecinos manifiestan temor frente a la presencia de la delincuencia.
La falta de empleo y el avance del narcotráfico
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre la crisis económica y el avance del comercio de drogas.
Sosa relató que algunas mujeres que crían solas a sus hijos le contaron que habían comenzado a vender estupefacientes ante la falta de trabajo y la necesidad de alimentar a sus familias. Según explicó, en uno de esos casos la persona terminó desarrollando un consumo problemático y manifestó dificultades para abandonar esa situación.
La periodista aclaró que no busca naturalizar estas conductas, sino visibilizar las circunstancias de vulnerabilidad que, de acuerdo con su experiencia, atraviesan algunos sectores de la población.
“Hay que repensar qué es lo que van a hacer nuestros gobernantes”, planteó, al insistir en la necesidad de abordar de manera conjunta la falta de empleo, la exclusión social y la inseguridad.
Una preocupación que alcanza a Necochea y la región
Durante la conversación, Sosa advirtió que los problemas de seguridad de Mar del Plata también repercuten en las localidades cercanas.
Según señaló, recibió llamados de colegas y vecinos de Necochea, Balcarce y Lobería que manifestaron su preocupación por hechos delictivos que, de acuerdo con sus testimonios, estarían vinculados con personas provenientes de Mar del Plata.
En ese contexto, puso el foco en la Ruta 88 y reclamó mayores controles para prevenir el desplazamiento de delincuentes y el traslado de drogas entre las distintas ciudades.
“Cuando no hay control, no hay orden. Esa es la realidad”, afirmó.
La periodista consideró que la coordinación entre los municipios y las autoridades provinciales resulta fundamental para enfrentar una problemática que, según su análisis, ya no puede entenderse como una dificultad exclusiva de una sola ciudad.
Críticas al estado de la ciudad y preocupación por el turismo
Sosa también describió deficiencias en el mantenimiento urbano de Mar del Plata. Mencionó la acumulación de basura, la falta de limpieza en distintos sectores, el crecimiento de la vegetación en espacios públicos y el estado de algunas calles.
A su entender, estas cuestiones afectan la imagen de la ciudad y contrastan con el lugar que ocupa como uno de los principales destinos turísticos del país.
La preocupación adquiere especial relevancia ante la proximidad de la temporada de verano y la llegada de visitantes. La periodista sostuvo que la inseguridad puede influir en la experiencia de quienes eligen Mar del Plata para descansar, realizar una escapada o pasar unos días en familia.
Además, advirtió que las consecuencias podrían extenderse a otros destinos de la región si no se implementan medidas de prevención y control.
“Necesitamos que vuelva a brillar”
Hacia el cierre de la entrevista, Sosa definió a Mar del Plata como una ciudad históricamente vinculada con el desarrollo de las localidades que la rodean. Por eso, expresó su preocupación por el impacto regional de la situación actual.
“Necesitamos que por favor vuelva a brillar, se llene de colores”, manifestó, al expresar su deseo de que la ciudad recupere las condiciones que, desde su mirada, la convirtieron en una referencia turística para toda la zona.
La periodista concluyó que la respuesta debe incluir acciones concretas en materia de seguridad, controles en los accesos, políticas de empleo y mejoras en el espacio público.
Su diagnóstico dejó planteado un interrogante que excede los límites de Mar del Plata: cómo evitar que las dificultades económicas y los problemas de seguridad se profundicen y afecten también a las comunidades vecinas.












