Ezequiel Herrada sufrió un robo en su vivienda de la zona de la Villa, donde delincuentes se llevaron computadoras con años de trabajos y archivos de clientes, además de documentación y tarjetas. Mientras intentaba realizar las bajas correspondientes, estuvo a punto de ser víctima de una estafa telefónica a través de un número 0800 que había encontrado en Google.
Charlando con Fede Cañadas en “Esta Mañana”, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, Ezequiel Herrada, vinculado al rubro gráfico, relató el robo sufrido en su vivienda de la zona de la Villa y expresó su preocupación no solamente por lo que le ocurrió personalmente, sino por la cantidad de vecinos que durante los últimos días se comunicaron con él para contarle situaciones similares.
“Sí, sufrimos un robo. Fue sobre la gráfica, pero más bien en mi casa. Se llevaron varias computadoras que yo me había llevado para trabajar”, explicó.
Más allá del valor económico de los elementos sustraídos, Herrada remarcó que se trataba fundamentalmente de herramientas laborales que contenían años de archivos, trabajos realizados y material perteneciente a clientes.
“Sentís el peso de haber trabajado durante años”
Herrada planteó que después de un hecho de estas características aparece muchas veces la frase de que “lo material va y viene”, pero señaló que la situación cambia cuando aquello que desaparece constituye una herramienta esencial para trabajar.
“Me pasó a mí con una computadora, pero es lo mismo que si entrás a un taller mecánico y se llevan las herramientas que usás todos los días”, reflexionó.
En su caso, las computadoras contenían gran parte del historial de trabajos realizados para distintos clientes.
Mencionó, entre otros proyectos, entre 60 y 80 libros editados a lo largo de su trayectoria.
“No sentís solamente el peso de una computadora. Sentís el peso de haber trabajado y que de la nada desaparezca todo”, expresó.
Los mensajes de otros vecinos
El hecho tomó una repercusión mayor de la que Herrada esperaba y, a partir de allí, comenzó a recibir mensajes de personas que habían atravesado robos recientemente.
“Me están llamando de varios lugares. Hay vecinos que me dicen ‘a mí me robaron hace dos semanas’ o ‘me pasó lo mismo’”, relató.
Para Herrada, esa sucesión de testimonios genera una sensación de vulnerabilidad que excede su caso particular.
“No quiero ponerme como referente de la inseguridad porque ahora me pasó a mí, pero estos días me llegaron mensajes de todos lados. Está pasando a mucha gente y no está bueno”, sostuvo.
Los daños pueden superar incluso lo robado
Otro aspecto que destacó fue el nivel de destrucción generado durante el ingreso a la vivienda.
“Entran y te rompen todo”, contó.
Puertas, vidrios y otras estructuras terminan generando un costo adicional que, en ocasiones, puede ser incluso superior al valor de los elementos sustraídos.
A ello se suma el impacto emocional de regresar a una vivienda violentada, especialmente cuando hay una familia detrás.
“Vos entrás a tu casa, tenés hijos y no sabés qué pasó”, señaló.
También se llevaron documentación y tarjetas
Entre los objetos robados había además mochilas y un bolso personal de Herrada.
Dentro de este último tenía tarjetas bancarias, DNI y licencia de conducir, lo que obligó a iniciar inmediatamente distintos trámites para bloquear cuentas y documentación.
Fue precisamente en ese momento cuando apareció un segundo riesgo.
Mientras intentaba comunicarse para dar de baja una de las tarjetas, Herrada buscó un número de atención y encontró en Google un 0800 promocionado como publicidad.
Llamó pensando que se trataba de un canal válido.
“Me acababan de robar y encima casi me estafan”
Del otro lado de la línea comenzaron a guiarlo a través de diferentes pasos supuestamente necesarios para bloquear la tarjeta.
La situación parecía normal hasta que le solicitaron ingresar a WhatsApp.
“Me dicen que tenían que validar mi identidad y me llevan al WhatsApp”, recordó.
En medio del nerviosismo por el robo, siguió parte de las indicaciones hasta que algo le llamó la atención.
“Me dijeron: ‘Andá a los tres puntitos de WhatsApp’. Y ahí dije: ‘Pará, esto no está bien’”, relató.
Cuando comenzó a cuestionar el procedimiento, la comunicación terminó abruptamente.
“Allí automáticamente me di cuenta de que eran estafadores”, explicó.
Un falso 0800 que aparecía en Google
Herrada remarcó especialmente que no había recibido un mensaje aleatorio ni una llamada inesperada.
Había sido él mismo quien buscó un número de contacto y terminó llegando al supuesto servicio mediante una publicidad que aparecía en el buscador.
“Era un 0800 que estaba apareciendo en Google como publicidad. Me quedé shockeado porque pensé: me acaban de robar todo y encima casi me estafan queriendo dar de baja las tarjetas”, señaló.
Para el trabajador gráfico, ese episodio demuestra el nivel de exposición al que puede quedar una persona en un momento de vulnerabilidad.
“Una persona mayor podía caer muy fácilmente”
Herrada aseguró que logró detectar la maniobra por conocer mínimamente el funcionamiento de las herramientas digitales.
Sin embargo, planteó qué podría ocurrir con una persona de mayor edad o con menos experiencia tecnológica.
“Salvo que tengas la lucidez en ese momento, estamos bastante desprotegidos. Una persona mayor, o alguien que no maneja tecnología, podía acceder muy fácilmente y perder una cuenta”, advirtió.
El episodio terminó sumando angustia a una situación que ya estaba marcada por el robo de herramientas, archivos y documentación.
“Vamos a tener que cuidarnos entre nosotros”
Herrada contó también que comenzaron a multiplicarse los intercambios dentro de grupos vecinales.
“Hay varios barrios diciendo que vamos a tener que cuidarnos entre nosotros”, señaló.
Aclaró que la Policía intervino después del hecho y que la investigación se encuentra en marcha.
“La Policía actuó y está trabajando”, remarcó, al mismo tiempo que pidió no interpretar su testimonio como una acusación particular sino como una advertencia frente a hechos que, según los mensajes que recibió, se estarían repitiendo en distintos sectores.
El pedido de recuperar las computadoras
El principal objetivo personal de Herrada sigue siendo recuperar las computadoras.
No solamente por su costo, sino por la cantidad de material profesional contenido en ellas.
“Claramente quiero conseguir la computadora para trabajar, como cualquiera que sufrió un robo quiere recuperar sus herramientas”, afirmó.
A la vez, sostuvo que la situación debe servir para generar mayor atención tanto frente a los robos domiciliarios como ante las estafas digitales que pueden aparecer inmediatamente después.
“Creo que está todo activado para que podamos hacer un cambio. Tendremos que estar atentos como sociedad y también tendrá que activarse toda la parte legal y administrativa”, concluyó.
Después del robo, Herrada se encontró así con una doble vulnerabilidad: primero, la pérdida de sus herramientas de trabajo y documentación; después, un intento de estafa cuando buscaba precisamente proteger lo que todavía conservaba.












