La cooperadora del Hospital Irurzun de Quequén concretó, junto al Municipio y con el acompañamiento de empresas y vecinos, una intervención fundamental para garantizar el funcionamiento del establecimiento ante los cortes de energía. La obra incluyó el nuevo grupo electrógeno, infraestructura civil, conexiones eléctricas y mejoras en el sector de residuos patogénicos.
Charlando con Fede Cañadas en “Esta Mañana”, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, Jorge Salazar y Matías Corapi, integrantes de la cooperadora del Hospital Irurzun de Quequén, brindaron detalles de una de las obras más importantes desarrolladas en los últimos tiempos dentro del establecimiento sanitario.
La intervención tuvo como eje la incorporación de un nuevo grupo electrógeno y toda la infraestructura necesaria para garantizar su funcionamiento y conexión con el hospital.
Según explicaron, se trató de uno de los primeros proyectos pensados por la actual cooperadora, a partir de la rotura del antiguo generador.
Un proyecto que nació junto a Pascual
Salazar recordó que la iniciativa comenzó junto a Pascual, padre de Matías Corapi, quien tuvo una participación muy importante en los primeros pasos de la cooperadora.
“Este proyecto fue el primero que tuvimos juntos, cuando nos dijeron que se había roto el grupo electrógeno”, recordó.
A partir de allí comenzaron a trabajar para encontrar una solución definitiva.
También destacaron especialmente la colaboración del señor Peláez, quien durante el período en que el hospital no contaba con un equipo propio puso a disposición grupos electrógenos, particularmente cuando debían realizarse operaciones y era indispensable garantizar el suministro eléctrico.
El Municipio adquirió el generador y la cooperadora realizó la obra
El proyecto se desarrolló de manera conjunta.
Según explicó Salazar, existía un acuerdo con el intendente Arturo Rojas por el cual el Municipio se comprometía a adquirir el grupo electrógeno, mientras que la cooperadora afrontaría toda la obra civil y el conexionado.
“Nosotros hacíamos la parte civil y él compraba el grupo electrógeno”, explicó.
La cooperadora avanzó entonces con la infraestructura necesaria para conectar el nuevo equipo con todo el sistema eléctrico del hospital.
“Si no solucionábamos la parte eléctrica, ningún equipo podía funcionar”
Matías Corapi destacó que decidieron comenzar por una intervención que quizás no es la más visible para la comunidad, pero sí una de las más importantes.
“Hay un montón de cosas para mejorar en el hospital, pero arrancamos por lo más difícil de ver, que es la parte eléctrica”, explicó.
El argumento fue sencillo: sin un sistema eléctrico confiable, todo el equipamiento médico queda expuesto.
“Si no solucionamos la parte eléctrica, no hay equipos que puedan funcionar y arriesgás todos los equipos que tenés constantemente”, agregó.
Seguridad para el quirófano
Uno de los sectores más beneficiados es el quirófano.
La nueva infraestructura permite garantizar continuidad eléctrica ante interrupciones del suministro, evitando riesgos y posibles reprogramaciones.
Durante la propia presentación de la obra, según señalaron, el generador llegó a encenderse en varias oportunidades por cortes de energía.
“Arrancó dos o tres veces mientras estábamos haciendo la presentación. Eso permite tomar dimensión de la cantidad de cortes que hay”, explicaron.
Para la cooperadora, disponer de este respaldo genera tranquilidad no solamente en quirófano, sino también para sistemas informáticos, equipos médicos y diferentes áreas del hospital.
Más de 80 mil dólares invertidos
Salazar estimó que, sumando el grupo electrógeno adquirido por el Municipio, la obra civil y otras intervenciones complementarias, la inversión total superó los 80 mil dólares.
Dentro de esa cifra incluyó también una mejora indispensable en el sector destinado a los residuos patogénicos, que anteriormente presentaba importantes deficiencias.
“Los residuos patogénicos estaban al aire libre”, explicó.
La intervención permitió resolver también ese problema.
“Cada peso tiene que verse reflejado”
Los integrantes de la cooperadora pusieron especial énfasis en la transparencia.
Salazar consideró que una de las razones por las cuales la comunidad comenzó a acompañarlos cada vez más fue justamente la posibilidad de comprobar dónde se destinan los aportes.
“La fortaleza de la cooperadora es que se vea reflejado cada peso que se junta”, afirmó.
Eso incluye tanto los aportes de grandes empresas como las contribuciones más pequeñas de vecinos.
Según relató, al comienzo resultaba más difícil conseguir colaboraciones, pero a medida que las obras comenzaron a concretarse y mostrarse, también aumentó la confianza.
Trabajo conjunto con el sistema de Salud
La obra terminada fue formalmente entregada días atrás a las autoridades municipales y sanitarias.
En la presentación participaron representantes de la Secretaría de Salud y de Obras Públicas.
Los integrantes de la cooperadora destacaron especialmente la posibilidad de trabajar en conjunto con las autoridades para priorizar las necesidades reales del hospital.
“Ellos marcan las necesidades y nosotros tratamos de canalizar los recursos”, explicó Corapi.
La finalización del nuevo sistema eléctrico representa así uno de los proyectos más importantes concretados por la cooperadora y una intervención que, aunque muchas veces permanece fuera de la vista de pacientes y vecinos, resulta esencial para el funcionamiento cotidiano del Hospital Irurzun.












