Rafael Mujica anticipó cómo se prepara el complejo para el próximo verano y señaló que quienes ya están realizando reservas mantienen los valores de la temporada pasada. Adelantó que analizan una actualización cercana al 10%, pese a que los costos crecieron muy por encima de ese porcentaje. También reconoció que el verano anterior recibieron unas 3.500 personas menos.
Desde el móvil y charlando con Fede Cañadas en “Esta Mañana”, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, Rafael Mujica, titular del Camping Miguel Lillo, habló sobre las expectativas para la próxima temporada de verano y aseguró que el complejo volverá a realizar un esfuerzo para mantener las tarifas por debajo de la evolución general de los costos.
“Todos los años nos preparamos para que esta sea la mejor temporada de todas”, señaló, aunque reconoció que el contexto económico obliga a mirar con atención el bolsillo de quienes eligen Necochea para vacacionar.
La política, explicó, será nuevamente intentar que los valores no acompañen completamente los aumentos registrados en servicios y mantenimiento.

Reservas al mismo precio del verano pasado
Una de las principales novedades es que quienes actualmente realizan una reserva están accediendo a los mismos valores que rigieron durante la temporada anterior.
“Por el momento, la gente que quiere reservar está pagando lo mismo que el año pasado, sin aumentos”, confirmó Mujica.
La administración analiza posteriormente una actualización cercana al 10%, un porcentaje que, según sostuvo, quedaría considerablemente por debajo de la inflación y de la suba real que enfrentaron los costos operativos del predio.
Para el empresario, la decisión está directamente relacionada con la fidelidad de quienes regresan año tras año.
“Sentimos que a nuestros clientes les cuesta un montón poder venir de vacaciones”, explicó.
Y remarcó que el problema no pasa solamente por pagar un alojamiento.
“El combustible del auto cuesta, también tener plata para comerse una milanesa con papas fritas. Entonces hacemos un esfuerzo muy grande desde la parte privada para estar por debajo”, indicó.
El verano pasado recibieron 3.500 personas menos
Mujica aportó un dato que refleja las dificultades que atravesó la actividad durante la última temporada.
El año pasado, el camping cobraba alrededor de $12.500 diarios, incluyendo servicios como asistencia médica, vigilancia, recreación, agua caliente durante las 24 horas, limpieza y parcelas con parrilla y electricidad.
Pese a ese valor, Mujica aseguró que terminaron recibiendo aproximadamente 3.500 personas menos que durante la temporada anterior.
Para el responsable del complejo, eso demuestra que la caída no puede analizarse únicamente a partir de la tarifa del alojamiento.
“Ya no es un tema económico hacia adentro, es un problema más general”, señaló.
Clientes que quieren volver pero tienen dificultades para ahorrar
El camping ya comenzó a contactar a sus clientes habituales.
Las respuestas, según relató Mujica, muestran situaciones diferentes.
Muchos confirmaron que pretenden regresar a Necochea, mientras que otros reconocieron que les está costando juntar el dinero necesario para las vacaciones.
“Hay algunos que nos dicen que van a venir y otros que están teniendo dificultades para poder ahorrar para este verano”, contó.
Ante ese escenario, sostuvo que el sector deberá aggiornarse a las nuevas realidades y buscar diferentes herramientas para sostener estructuras que requieren mantenimiento durante los doce meses.
Una temporada que podría quedar reducida a unos 40 días
Otra de las preocupaciones es la duración cada vez menor del período fuerte del verano.
Mujica señaló que las fechas de inicio de clases y la ubicación de los feriados terminan reduciendo considerablemente la temporada turística.
Según planteó, en esta oportunidad existe preocupación porque Carnaval llegará temprano y tradicionalmente después de ese fin de semana comienza a caer de manera importante el movimiento.
“Sabemos que no vamos a tener 60 días de trabajo, sino que vamos a tener 40”, sostuvo.
Ese acortamiento obliga a las empresas turísticas a buscar actividad durante otros meses del año para sostener sus costos fijos.
La expectativa por La Renga
Dentro de ese escenario, Mujica destacó la importancia que tienen los grandes eventos para romper la estacionalidad.
Recordó especialmente el impacto que tuvo La Renga en su anterior presentación en Necochea.
“Fue nuestro mejor fin de semana de hace años”, afirmó.
La experiencia no se limitó al movimiento generado durante el recital.
Según explicó, algunas personas conocieron el camping gracias a aquel evento y posteriormente regresaron a Necochea en otras ocasiones.
Actualmente ya están recibiendo consultas relacionadas con una nueva visita de la banda.
“La gente de La Renga está llamando para venir al complejo porque quedó enloquecida cuando nos descubrió”, contó.
Los grandes eventos benefician a toda la cadena turística
Para Mujica, cada actividad capaz de atraer visitantes debe analizarse mucho más allá del alojamiento.
El movimiento alcanza a restaurantes, kioscos, comercios de recuerdos, productores regionales, transporte y numerosos servicios vinculados indirectamente con el turismo.
“Ojalá después de Carnaval se vuelvan a generar otros eventos de ese calibre porque nos viene muy bien a todos los que vivimos de esa cadena tan grande que es el turismo”, sostuvo.
Un complejo de siete hectáreas abierto todo el año
El Camping Miguel Lillo cuenta con alrededor de siete hectáreas y mantiene su estructura funcionando durante los doce meses.
Mujica explicó que cerrar completamente el establecimiento después del verano y volver a ponerlo en condiciones para cada temporada resultaría incluso más costoso.
Eso significa sostener permanentemente mantenimiento, iluminación, limpieza e infraestructura, aun en momentos donde la actividad no resulta rentable.
“Muchas veces tener esa estructura estable no es rentable, pero uno lo hace porque no quiere que esto se venga abajo”, señaló.
Un turista diferente: menos carpas y más motorhomes
El perfil de quienes utilizan el camping también está cambiando.
Mujica afirmó que progresivamente disminuye el tradicional acampante que llegaba en automóvil con una carpa y aparecen cada vez más motorhomes y casillas rodantes de mayor nivel.
“Está desapareciendo el que venía en el Renault 12 o en el Corsa, y cada vez tenemos más motorhomes y casillas”, explicó.
La transformación también se percibe en la gastronomía.
Según comentó, los responsables del servicio de comidas reciben pedidos de productos y vinos que años atrás no eran habituales dentro de un camping.
Para Mujica, eso demuestra que el establecimiento debe adaptarse a un visitante cada vez más exigente.
“Necochea tiene la mejor playa argentina”
Pese a las dificultades económicas y a temporadas cada vez más cortas, Mujica volvió a defender el potencial turístico de la ciudad.
El complejo cuenta con gas natural, cloacas, calles asfaltadas hasta su ingreso, iluminación que continúa renovándose con tecnología LED y una ubicación cercana a la playa y la Villa Balnearia.
“Somos fieles creyentes de que Necochea tiene la mejor playa argentina y es la mejor ciudad de la Costa Atlántica”, sostuvo.
Y agregó que ese potencial necesita ser acompañado permanentemente por servicios acordes con las expectativas de quienes llegan.
Con reservas ya abiertas y una política de precios que busca acompañar al turista, el Camping Miguel Lillo se prepara nuevamente para un verano desafiante, apostando a sostener clientes históricos y aprovechar cada evento capaz de ampliar una temporada que vuelve a presentarse corta.












