La cooperadora inició la transformación de la antigua capilla en un área especialmente preparada para la atención de niños vinculados con Neurodesarrollo. Tendrá dos consultorios, un acceso más sencillo y un espacio cálido, separado de sectores de mantenimiento y servicios donde actualmente se realizan algunas prestaciones.
Charlando con Fede Cañadas en “Esta Mañana”, por NEC Radio 98.3 del Multimedio NQ, Jorge Salazar y Matías Corapi, integrantes de la cooperadora del Hospital Irurzun de Quequén, anunciaron el inicio de una nueva intervención destinada a crear un espacio específico para Neurodesarrollo.
Los trabajos comenzaron inmediatamente después de finalizar la obra vinculada con el grupo electrógeno.
“No es un proyecto: ya es una obra y ya está funcionando”, remarcaron.
La antigua capilla tendrá un nuevo destino
El nuevo sector funcionará en el espacio donde anteriormente estaba ubicada la capilla del hospital, que fue trasladada a otro lugar.
La decisión surgió después de conversaciones con profesionales del establecimiento, quienes señalaron que el actual lugar destinado a Neurodesarrollo no resultaba adecuado.
Según explicaron, las atenciones se realizaban cerca de sectores vinculados con lavadero, mantenimiento y otras actividades internas.
“Nos dijeron que Neurodesarrollo no podía seguir estando en un lugar donde estaba toda la parte sucia del hospital”, relató Salazar.
Dos consultorios para niños
El objetivo es adaptar completamente el antiguo espacio de la capilla.
La obra contempla la creación de dos consultorios especialmente destinados a niños, además de una zona de espera y circulación más amigable.
“Queremos que tengan un acceso más fácil y los consultorios ahí mismo”, explicó Corapi.
La intención es que los chicos no tengan que atravesar diferentes pasillos del hospital para llegar a la atención.
Un espacio más cálido y amigable
La cooperadora también proyecta incorporar juegos infantiles y una ambientación especialmente pensada para quienes asisten al área.
“Queremos hacerlo cálido”, señalaron.
La propuesta busca separar esta atención del movimiento general del hospital y ofrecer mejores condiciones tanto a los pacientes como a sus familias.
Además, el sector quedará ubicado frente a las áreas de gimnasio y rehabilitación, otra de las especialidades históricamente destacadas dentro del Hospital Irurzun.
El ritmo dependerá del acompañamiento
A diferencia de la obra eléctrica ya terminada, este nuevo proyecto recién comienza.
Los integrantes de la cooperadora señalaron que el plazo dependerá en buena medida de los recursos que puedan conseguir.
“Va a depender del apoyo que sigamos teniendo de la comunidad”, explicaron.
Por eso continuarán recorriendo empresas y presentando directamente los planos y detalles de la obra para conseguir aportes.
“Vamos con el proyecto y decimos: queremos hacer esto, ¿nos dan una mano?”, relató Salazar.
Según adelantaron, ya existen personas y empresas que comenzaron a colaborar.
Actitud Solidaria aportará fondos
Una de las principales fuentes de financiamiento será la próxima edición de Actitud Solidaria, prevista para el 23 de enero.
Los recursos recaudados tendrán tres destinos.
Según explicaron:
- 40% será destinado a la cooperadora del Hospital Irurzun.
- 40% irá al Hospital Emilio Ferreyra.
- 20% permitirá reacondicionar senderos del Parque Miguel Lillo utilizados durante todo el año por quienes realizan actividad física.
Parte de lo que reciba el Hospital Irurzun será utilizado precisamente para avanzar con el nuevo espacio de Neurodesarrollo.
Buscan mejorar los canales para recibir colaboraciones
Durante la entrevista, Salazar contó también una situación que los llevó a detectar una falencia dentro de la cooperadora.
Un vecino lo detuvo y le realizó una “crítica constructiva”: quería ayudar, pero no sabía cómo comunicarse directamente con ellos.
Actualmente cuentan con Instagram, pero admitieron que necesitan generar un canal más sencillo, posiblemente mediante WhatsApp, para recibir consultas, propuestas y colaboraciones.
“Fue una crítica muy bien hecha”, reconoció.
Una donación de 40 frazadas desde Banfield
Los integrantes de la cooperadora también destacaron una reciente muestra de solidaridad que llegó desde fuera de la ciudad.
Un grupo de estudiantes de sexto grado de un colegio de Banfield llevó al hospital alrededor de 40 frazadas.
Los propios chicos consiguieron colaboraciones de empresas de su zona y participaron en la confección de las mantas, algunas de ellas realizadas en crochet por familiares y abuelas.
La iniciativa llegó a Quequén a partir de contactos con personas vinculadas al hospital y a la cooperadora.
“Es una causa hermosa”
Para Matías Corapi, su incorporación a la cooperadora también tiene una dimensión personal.
Recordó que su padre formó parte del grupo de vecinos y amigos de Quequén que comenzó a involucrarse con el hospital con una fuerte idea de pertenencia.
“Es una causa muy linda”, expresó.
Muchos de quienes integran actualmente la cooperadora nacieron precisamente en el Hospital Irurzun y hoy buscan devolverle algo al establecimiento donde comenzó su propia historia.
Con la obra eléctrica ya concluida, la cooperadora inicia así una nueva etapa: transformar la antigua capilla en un sector de Neurodesarrollo más accesible, cálido y adecuado para los niños y sus familias.












