En diálogo con Zoom Deportivo, Pablo Suárez, secretario general de la Asociación de Guardavidas de Necochea, brindó un panorama completo sobre la temporada de verano, la labor cotidiana del cuerpo de guardavidas y la organización de una nueva edición de la carrera de aguas abiertas, que se realizará el domingo 22 de febrero.

Suárez destacó que la competencia, ya instalada en el calendario deportivo de la ciudad, tendrá este año un cupo máximo de 120 nadadores, priorizando la seguridad por sobre cualquier otro aspecto. “El año pasado participaron más de 100 personas y fue un evento muy positivo, pero al tratarse de mar abierto entendemos que hay que poner un límite claro”, explicó.
Una carrera exigente en mar abierto
La prueba será de 3.000 metros, con largada en la zona de Karamawi y llegada al Balneario Neptuno. Los nadadores serán trasladados previamente en colectivo hasta el punto de partida y contarán con un importante operativo de seguridad durante todo el recorrido.
“El mar no es como el río o una pileta. Hay corrientes, cambios de temperatura y zonas donde el nadador puede desorientarse. Por eso armamos un dispositivo con más de 20 guardavidas, motos de agua, gomones y el acompañamiento de kayaks”, detalló Suárez.
En caso de condiciones adversas, como una correntada fuerte en contra, la organización evalúa una alternativa de recorrido, más cercano a la costa, para garantizar el normal desarrollo de la prueba sin poner en riesgo a los participantes.
Una temporada marcada por la prevención
Más allá del evento deportivo, Suárez hizo hincapié en la evolución del rol del guardavidas, que en los últimos años puso el foco en la prevención y la educación del público. “Hoy el trabajo no es solo rescatar, sino evitar que el rescate sea necesario”, afirmó.
En ese sentido, remarcó un dato contundente: hace más de 20 años que no se registran víctimas fatales en zonas y horarios con cobertura de guardavidas en Necochea. “Eso habla del profesionalismo y la vocación de nuestros compañeros”, subrayó.
El secretario general volvió a insistir en la importancia de respetar los horarios y sectores habilitados, recordando que el único hecho trágico reciente ocurrió fuera del horario de cobertura. “El mar puede parecer tranquilo, pero cuando te ataca no te perdona”, advirtió.
Formación y recambio generacional
Suárez también destacó el proceso de capacitación permanente que atraviesan los guardavidas, con evaluaciones anuales en RCP, primeros auxilios y manejo de desfibriladores, además de pruebas físicas y teóricas avaladas por la Comisión Provincial de Guardavidas.
“El ingreso por concurso y las leyes que regulan la actividad jerarquizaron mucho la profesión. Hoy no alcanza solo con saber nadar: hay que estar preparado para salvar vidas”, explicó.
En cuanto al recambio generacional, señaló que los guardavidas más jóvenes trabajan junto a compañeros con mayor experiencia, formando equipos equilibrados donde se combinan lectura del mar, fuerza, velocidad y capacidad de observación.
Identidad, vocación y compromiso
Criado frente al mar, Suárez definió su relación con la profesión como “una historia de vida”. Tras más de una década como secretario general, reconoció que el retiro empieza a aparecer como una posibilidad natural, aunque no exenta de emociones. “A los guardavidas nos cuesta irnos, porque el mar es parte de lo que somos”, confesó.
Finalmente, invitó a la comunidad a acompañar la carrera del 22 de febrero y recordó que el 17 de febrero se celebra el Día del Guardavidas local, una fecha cargada de simbolismo, donde se homenajea a los compañeros en actividad y a quienes ya no están.












