El próximo mes marzo, la costa de Quequén volverá a ser escenario de una de las pruebas de aguas abiertas más singulares de la región: la segunda edición de La Río Playa, una travesía de natación que recorre el río y finaliza en el mar, con un trazado total de 7 kilómetros.
La competencia comenzará en el río, en inmediaciones de la Escuela de Stand Up Paddle Ribera Quequén. Desde allí, los nadadores descenderán por el curso de agua, atravesarán el antepuerto —un sector que solo puede cruzarse con autorización especial—, rodearán la escollera norte y finalmente arribarán a la playa, frente a la zona de Monte Pasubio. Se trata de un recorrido poco habitual, posible gracias a la particular geografía del lugar, donde el río desemboca directamente en el mar.
La elección de la fecha no es casual. Los organizadores explicaron que marzo suele ofrecer condiciones climáticas más estables que el verano pleno, con una temperatura del agua más agradable tanto en el río como en el mar. Además, la prueba coincidirá con el Día Internacional de la Mujer, lo que le suma un valor simbólico a la jornada deportiva.
La travesía contará con una única distancia, pero estará dividida en categorías, tanto para varones como para mujeres, desde juveniles hasta mayores de 70 años. También se habilitará una categoría especial para quienes compitan con neopreno o aletas, siempre recorriendo el mismo circuito. La organización estableció como requisito obligatorio el uso de boya de seguridad para todos los participantes.
Uno de los ejes centrales del evento será la seguridad. Desde la organización remarcaron que, tras antecedentes complejos ocurridos años atrás en competencias similares, se decidió reforzar al máximo todos los protocolos. Para esta edición, todo el personal que estará en el agua —guardavidas, kayakistas, motos de agua y embarcaciones a motor— pertenecerá exclusivamente a la organización, sin acompañantes externos de los nadadores. De esta manera, se busca tener un control total de quiénes participan y cumplen funciones de rescate durante la prueba.
El armado del evento implica un trabajo previo considerable. Para poder realizar la travesía es necesaria la autorización del municipio, Prefectura y el Consorcio de Gestión del puerto, además de la contratación de seguros, ambulancia, médico de guardia y un operativo náutico completo. “No es juntarse a nadar y nada más; hay una enorme responsabilidad legal y organizativa detrás”, explicaron, destacando que hoy toda eventualidad recae directamente sobre quienes organizan la competencia.
En la primera edición, realizada el año pasado, las inscripciones se abrieron muy cerca de la fecha por demoras en las habilitaciones, lo que limitó la convocatoria a unos 100 nadadores. Para este 2026, el objetivo es alcanzar el cupo máximo de 200 inscriptos, cifra que ya comenzó a cubrirse en los primeros días de inscripción.
Quienes estén interesados en participar pueden inscribirse a través de las redes sociales del evento, en Facebook e Instagram, donde figuran los enlaces al formulario correspondiente. Bajo el nombre Travesía Destructores, la organización invita a nadadores de la región y del país a sumarse a una experiencia deportiva que combina desafío, naturaleza y uno de los paisajes más característicos del distrito.












