En diálogo con Cerrando la Mañana, Alberto Asseff analizó el clima político y social de la Argentina tras las elecciones del 26 de octubre, señalando que, más allá de las dificultades cotidianas, existe un “optimismo latente” y una expectativa mayoritaria de que las transformaciones impulsadas por el Gobierno puedan generar un cambio positivo. Según explicó, esa esperanza convive con preocupaciones muy concretas en el día a día: la pérdida de poder adquisitivo, la informalidad laboral, la dificultad para llegar a fin de mes, el estado de la educación, la inseguridad y la sensación de impunidad frente al delito.
Asseff sostuvo que el Gobierno tiene una oportunidad clave para avanzar con reformas estructurales —laboral, penal, tributaria y educativa—, pero advirtió que el ritmo actual es demasiado lento para el nivel de expectativas que tiene la sociedad. En ese marco, cuestionó la postergación del inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso y remarcó que la paciencia social “no es ilimitada”: la gente necesita ver señales concretas de cambio. En particular, destacó la necesidad de una profunda reforma educativa que le devuelva al nivel secundario una salida laboral real, con formación técnica y profesional que complemente la educación general.
En el plano internacional, el dirigente trazó un panorama complejo y cargado de tensiones. Señaló la urgencia de una salida negociada al conflicto entre Rusia y Ucrania, alertó sobre el desgaste del régimen iraní y fue especialmente crítico con la situación en Venezuela, a la que definió como “social y económicamente insostenible”. Consideró inevitable una transición política ordenada para evitar un escenario de violencia interna y subrayó que el colapso del chavismo se explica, principalmente, por la corrupción y la ineficacia del propio sistema que gobierna el país. Finalmente, se refirió al trabajo territorial de su espacio político, destacando la expansión y organización partidaria en la provincia de Buenos Aires, con la mirada puesta en fortalecer presencia y estructura de cara a los próximos desafíos electorales.












