En una nueva edición de Zoom Deportivo, Alejandro Álvarez y Eduardo Grana compartieron su paso por “El Cruce”, una de las competencias más desafiantes del trail running internacional, que este año tuvo sede en Villa La Angostura. Ambos participaron junto a grupos de amigos y corredores locales, completando las tres etapas de 33 kilómetros cada una en un terreno exigente, con fuertes pendientes, bajadas técnicas y largos tramos de montaña.

Los atletas destacaron que, más allá de la preparación física, la clave estuvo en el acompañamiento, el trabajo mental y el apoyo del grupo. “En muchos momentos es la cabeza la que te lleva. Vas peleando contra vos mismo todo el tiempo”, reconocieron, describiendo una prueba donde el cansancio acumulado y el desgaste emocional se sienten etapa tras etapa.
Aunque ninguno de los dos es corredor de montaña habitual —y en el caso de Álvarez, su entrenamiento principal es en llano y triatlón— ambos asumieron el desafío como una experiencia única. Grana, que ya había participado el año pasado, compartió que cada edición es “un cable a tierra” y un espacio personal muy profundo, incluso vinculado a vivencias familiares. Álvarez, por su parte, celebró haberlo hecho junto a su compañero de entrenamiento: “Donde uno aflojaba, el otro empujaba. Eso nos hizo llegar”.
El recorrido incluyó ascensos exigentes como el del Cerro O’Connor, considerado por los participantes una de las partes más duras de la competencia, sobre todo en la última jornada, cuando el desgaste general ya se hacía notar. Sin embargo, ambos resaltaron la calidad de la organización y el soporte del campamento, desde la asistencia médica hasta los espacios de recuperación que ofrece la logística del evento.
La carrera reúne cada año a miles de corredores de diferentes países y, según contaron, Necochea tuvo una presencia más numerosa de lo esperado, con varios grupos locales participando en distintos días y categorías.
Pensando en lo que viene, ambos evalúan nuevos desafíos. Mientras Álvarez planea continuar con competencias de natación y carreras solidarias, Grana no descarta volver a “El Cruce” o probar nuevas distancias en ruta como la media o la maratón de Buenos Aires. “Todo parte de lo mismo: ponerse un objetivo, entrenar y saber hasta dónde uno puede llegar”, coincidieron.












