En las últimas semanas se registra un incremento significativo de casos de gastroenteritis, especialmente en niños y adultos mayores, una situación que preocupa al sistema de salud y obliga a extremar cuidados durante los meses de altas temperaturas. La médica clínica Emilia Petrarca advirtió que gran parte de las internaciones recientes, sobre todo en pediatría, están vinculadas a cuadros de gastroenteritis aguda con deshidratación.

La profesional explicó que se trata de una afección frecuente en esta época del año, asociada principalmente al consumo de alimentos o agua contaminados y a la falta de higiene en la manipulación de comidas. Si bien en la mayoría de los casos evoluciona de manera favorable, puede generar complicaciones si no se actúa a tiempo.
¿Qué es la gastroenteritis?
La gastroenteritis es una inflamación del estómago y del intestino, que se manifiesta a través de síntomas como diarrea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y, en algunos casos, fiebre. Puede ser causada por virus o bacterias, entre ellas salmonella y escherichia coli, que ingresan al organismo a través de alimentos mal conservados, agua no potable o por contacto con superficies contaminadas.
Según explicó Petrarca, el organismo utiliza la diarrea como un mecanismo de defensa para eliminar el agente infeccioso, por lo que no siempre es recomendable frenarla sin indicación médica.
El mayor riesgo: la deshidratación
Uno de los puntos más sensibles de la gastroenteritis es la deshidratación, que se produce por la pérdida de líquidos a través de vómitos y diarrea. Este riesgo es especialmente alto en niños pequeños y adultos mayores, quienes pueden descompensarse con mayor rapidez.
La médica remarcó la importancia de mantener una hidratación constante, utilizando soluciones de rehidratación oral o bebidas con sales, y prestando atención a signos de alarma como decaimiento, sequedad en la boca, disminución de la orina o somnolencia.
Prevención: las claves para evitar contagios
Desde el punto de vista preventivo, Petrarca insistió en medidas simples pero fundamentales. El lavado frecuente de manos, especialmente antes de comer y después de ir al baño, es una de las herramientas más eficaces. También recomendó evitar dejar alimentos a temperatura ambiente por períodos prolongados, consumir agua segura —hervida, purificada o embotellada— y extremar cuidados en la manipulación de carnes, lácteos y comidas caseras.
Otro punto importante es no compartir utensilios, como el mate, con personas que presenten síntomas, ya que el contagio puede producirse con facilidad.
Cuándo consultar al médico
Si los síntomas persisten, se intensifican o aparecen signos de deshidratación, es fundamental realizar una consulta médica. En algunos casos específicos puede ser necesario el uso de medicación para aliviar los vómitos o el dolor, y solo en situaciones puntuales se indican antibióticos, siempre bajo supervisión profesional.
“La información y la prevención son clave para evitar complicaciones”, señaló la médica, al tiempo que remarcó la importancia de estar atentos a los síntomas y no minimizar cuadros que, en apariencia, pueden parecer leves.












