El licenciado Emiliano Cossio, veedor argentino en Chile, analizó en Cerrando la Mañana el resultado de las elecciones presidenciales del país vecino, cuyos números confirmaron el escenario que él mismo había anticipado días atrás, aunque con un elemento inesperado: el fuerte desempeño del candidato Franco Parisi.
“Se dio lo que teníamos pensado. La gran sorpresa fue la elección de Franco Parisi; nadie lo tenía presente con ese nivel de apoyo”, señaló Cossio desde Santiago.
Parisi, referente del Partido de la Gente, logró el 19,6% de los votos, consolidándose como tercera fuerza nacional y alcanzando picos de entre 30% y 32% en la zona norte de Chile, fuertemente afectada por problemas de inseguridad, crisis económica y migratoria. “Captó el voto del chileno desencantado, del que no se identifica con la política tradicional”, explicó.
En paralelo, la candidata de centro-derecha Evelyn Matthei sufrió una derrota mucho más profunda de la esperada. “Hasta hace un año estaba casi encaminada a ser presidenta, pero su corrimiento hacia el centro no logró seducir al electorado”, analizó Cossio.
La elección mostró una participación del 85,8%, impulsada por el regreso del voto obligatorio, vigente por primera vez en una elección nacional desde 2012. La multa para quien no votara rondó los 50 dólares.
Respecto a la segunda vuelta, Cossio remarcó que el panorama parece inclinarse hacia José Antonio Kast, quien ya recibió el apoyo de Matthei y del Partido Nacional Libertario. Sin embargo, fue cauto sobre el comportamiento del electorado de Parisi. “Los votos son de la gente, no de los partidos. No está claro hacia dónde migrarán, porque Parisi conectó sobre todo con votantes anti-establishment”.
Sobre la candidata de izquierda, Janet Jara, destacó su rendimiento en Santiago, aunque advirtió límites para crecer electoralmente: “No pudo capitalizar los votos de los partidos más chicos. Tiene un techo que no logra romper”.
Finalmente, Cossio reflexionó sobre el fenómeno regional: “Estamos viendo una polarización profunda en toda América Latina. Los espacios de centro se achican y se debilitan los partidos tradicionales”.
Desde Chile, el analista también describió el clima social y la organización local: “Santiago está ordenado, con un transporte público que funciona muy bien. Y sobrevolar la cordillera al partir es algo maravilloso”, contó antes de despedirse rumbo a Buenos Aires.












