La crisis del transporte público de pasajeros en Necochea sumó un nuevo capítulo con la retención de tareas que llevan adelante los choferes de la Compañía de Transportes Necochea. El reclamo, impulsado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), tiene como principal motivo la falta de pago de salarios y otras obligaciones pendientes, una situación que, según denunciaron desde el sindicato, se arrastra desde hace varios meses.
En diálogo con NecRadio 98.3, el secretario general adjunto de la UTA, Gastón Urrutia, acompañado por Darío Lizarraga, delegado de la empresa Libertador de Mar del Plata, explicó que el conflicto no surgió de un día para otro y que el gremio viene interviniendo en la problemática de los trabajadores de Necochea desde hace cuatro años.
“No se deben cinco pesos, se debe mucha plata”
Urrutia aseguró que la situación económica de los choferes llegó a un límite y remarcó que la empresa mantiene importantes deudas con el personal.
“Hoy se debe una cuota que tenía que haberse pagado el 31 de mayo, se debe todo el aguinaldo y todavía se debe parte del sueldo de junio. Si sumamos todo eso, a los trabajadores se les debe más de un sueldo”, afirmó.
El dirigente señaló que muchos empleados ya habían destinado esos ingresos al pago de alquileres, servicios, tarjetas de crédito y otros compromisos económicos, por lo que el atraso genera intereses y una situación cada vez más complicada para las familias.
“No estamos hablando de un reclamo menor. Estamos hablando del salario, que es el sustento de cada trabajador y de su familia”, sostuvo.
“Terminamos siendo rehenes de nuestro propio salario”
El representante sindical cuestionó la modalidad de pago implementada por la empresa durante los últimos meses y sostuvo que los trabajadores fueron aceptando cobros parciales por temor a perder sus puestos laborales.
“Terminamos siendo rehenes de nuestro propio salario. El empresario dice que paga cuando puede y como puede, y el trabajador muchas veces acepta porque tiene miedo de quedarse sin trabajo”, expresó.
Según explicó, desde hace casi un año el sindicato participa de mesas de negociación mensuales intentando evitar medidas de fuerza, priorizando siempre la continuidad del servicio.
Sin embargo, advirtió que la paciencia de los trabajadores llegó a su límite.
Familias endeudadas y trabajadores que tuvieron que dejar sus viviendas
Durante la entrevista, Urrutia describió el impacto que la falta de pago tiene sobre la vida cotidiana de los choferes.
Relató que algunos trabajadores debieron abandonar las viviendas que alquilaban por no poder afrontar los pagos, mientras que otros acumulan deudas con tarjetas de crédito y servicios básicos.
“No es solamente la plata que falta en la billetera. Lo que está en juego es la dignidad del trabajador”, manifestó.
Además, recordó que conducir un colectivo implica un importante desgaste físico y mental, largas jornadas laborales y muchas horas lejos de la familia.
“Después de todo ese esfuerzo, llega el momento de cobrar y el salario no aparece”, lamentó.
Denuncian que los choferes permanecen afuera de la empresa
Uno de los aspectos que más cuestionó el gremio fue el trato recibido por los trabajadores durante la retención de tareas.
Según denunciaron, los choferes permanecieron durante la madrugada afuera del predio de la empresa, soportando las bajas temperaturas.
“Los tienen en la calle. Solamente pueden entrar para ir al baño o buscar agua caliente”, aseguró Urrutia.
Para el dirigente, la decisión representa una falta de respeto hacia quienes continúan reclamando únicamente el pago de salarios adeudados.
“No estamos discutiendo una camisa o una chomba. Estamos reclamando que les paguen lo que trabajaron”, enfatizó.
“Siempre somos socios en las pérdidas”
Otro de los cuestionamientos estuvo dirigido a la postura empresarial frente al conflicto.
Desde la UTA señalaron que la empresa les manifestó que la retención de tareas afectará la recaudación y complicará el cumplimiento de futuros pagos.
Urrutia rechazó ese argumento.
“Siempre somos socios en las pérdidas. Cuando hay problemas económicos parece que la responsabilidad es del trabajador, pero nunca se reconoce el esfuerzo que hicieron durante todos estos meses para sostener el servicio”, indicó.
Incluso recordó que en oportunidades anteriores hubo empleados que resignaron parte de sus ingresos para intentar mantener la continuidad de la empresa.
Preocupación por el futuro del transporte
Más allá del conflicto salarial, el secretario general adjunto de la UTA expresó su preocupación por la falta de empresas interesadas en la licitación del servicio.
Según explicó, el gremio había depositado expectativas en ese proceso como una posible salida a la crisis, pero finalmente no se presentó ningún oferente.
“Hoy el municipio necesita seducir a una empresa para que quiera prestar el servicio. Ya no es una empresa la que viene interesada porque el negocio sea rentable”, sostuvo.
Para Urrutia, la situación refleja la crisis que atraviesa el transporte público en todo el interior del país, producto de la reducción de subsidios, el aumento de los costos operativos y la caída de pasajeros.
Un reclamo que involucra a 80 familias
El dirigente recordó que detrás del conflicto existen alrededor de 80 trabajadores y sus respectivas familias.
Destacó además el compromiso de los choferes, quienes durante meses continuaron prestando servicio pese a los atrasos salariales.
“El transporte de Necochea funciona gracias a los trabajadores. Son ellos los que le ponen el hombro todos los días para que el servicio siga existiendo”, afirmó.
Finalmente, desde la UTA señalaron que aguardaban una nueva instancia de diálogo con la empresa para intentar alcanzar un acuerdo, aunque reconocieron que el escenario continúa siendo incierto.
Mientras tanto, los trabajadores mantienen firme el reclamo por el cobro de los salarios adeudados y esperan una respuesta que permita destrabar un conflicto que ya afecta tanto a los choferes como a los usuarios del transporte público de Necochea.












