A los 50 años y con una carrera repleta de cinturones internacionales, Claudio Bucht, más conocido como “El Papu”, sigue demostrando que la edad no es un límite cuando hay disciplina, profesionalismo y pasión. Campeón intercontinental, continental, panamericano y mundial en distintas modalidades de contacto, el experimentado peleador atraviesa uno de los momentos más sólidos de su trayectoria, ahora con base en Necochea.
Durante 2025, Bucht protagonizó un calendario internacional impactante: fue el primer argentino en pelear y ganar profesionalmente en Japón con 50 años, luego se impuso en Tailandia y, semanas después, volvió a subir al ring en Córdoba, confirmando su vigencia en el máximo nivel del Kick Boxing y el Full Contact.
Un recorrido forjado desde joven
Claudio comenzó su camino en las artes marciales a los 14 años practicando Sipalki, disciplina coreana que marcó sus bases técnicas y formativas. En ese recorrido conoció a Cristian “La Serpiente” Bosch, uno de los grandes referentes de las artes marciales argentinas, con quien forjó una relación que sería clave en su desarrollo deportivo.
Con el paso del tiempo, y tras diferentes etapas personales y profesionales, Bucht regresó al alto rendimiento con una transformación profunda: bajó más de 50 kilos, retomó una preparación integral y se consolidó como un peleador completo, fuerte y tácticamente inteligente. “Hoy soy un peleador impredecible, con ráfagas de ataque y momentos de espera. Sé cuándo es el momento”, explicó.
Profesionalismo y preparación constante
Actualmente encuadrado en la categoría Máster (+45), Bucht entrena como un profesional de elite: doble turno, preparador físico, nutricionista y trabajo técnico diario. Esa metodología lo diferencia incluso dentro de su propia categoría, donde muchos competidores entrenan con menor regularidad.
Esa exigencia le permitió enfrentar rivales más jóvenes, incluso de 36 años, siempre con la autorización correspondiente, y mantenerse competitivo a nivel internacional. “No entreno para participar, entreno para dejar todo”, resume.
De la cárcel a la calma del mar
Además de su faceta deportiva, Claudio tuvo una extensa carrera como enfermero en el Servicio Penitenciario, trabajando durante más de dos décadas en la cárcel de Devoto. Tras su retiro, decidió buscar un cambio de vida y eligió Necochea como su nuevo hogar.
“Buenos Aires es una jungla. Necesitaba paz”, contó. Desde octubre se instaló definitivamente en la ciudad, donde entrena con el Team Sarabia y mantiene una rutina enfocada exclusivamente en su preparación física y mental. “Acá tengo tiempo, tranquilidad y el único horario que respeto es el del entrenamiento”, señaló.
Un presente activo y nuevos desafíos
El próximo 7 de febrero, Bucht volverá a subirse al ring en Necochea, en un evento que promete ser una verdadera fiesta del deporte de contacto. Será parte de la gala principal y llegará con dos cinturones que resumen su recorrido reciente: el título ganado por nocaut en el Necochea Fight Club y el emblemático cinturón del Bosch Tour, un trofeo cargado de valor simbólico dentro del mundo de las artes marciales.
Con una historia marcada por la constancia, la reinvención y la vigencia competitiva, Claudio “El Papu” Bucht no solo representa a la Argentina en el plano internacional, sino que también suma su experiencia y su presente activo al crecimiento del deporte de contacto en Necochea.












