En una entrevista en “Esta Mañana”, la profesora Natalia Mailland y las estudiantes Agustina Giampaoli y Lucía Llinas compartieron la experiencia del proyecto Clubes TED-Ed, que tendrá su encuentro de cierre este jueves a las 10 en el Centro de Acopiadores. A través de charlas personales, 12 estudiantes del Instituto Secundario Argentino Danés Altamira y del Complejo Educativo Ítalo-Argentino expondrán sus ideas, inquietudes y reflexiones sobre distintas situaciones de la vida cotidiana.
Hay encuentros que permiten descubrir cuánto tienen para decir los jóvenes cuando encuentran un espacio donde expresarse y, sobre todo, cuando alguien está dispuesto a escucharlos. Esa fue una de las ideas que atravesó la entrevista realizada en el programa “Esta Mañana”, donde la profesora Natalia Mailland llegó acompañada por Agustina Giampaoli y Lucía Llinás para compartir el trabajo que vienen desarrollando en el marco de Clubes TED-Ed.
La propuesta, inspirada en las conocidas charlas TED y adaptada al ámbito educativo, busca que los estudiantes puedan construir sus propias exposiciones a partir de experiencias personales, ideas y temas que los movilizan. En este caso, el proyecto reúne a alumnos del Instituto Secundario Argentino Danés Altamira y del Complejo Educativo Ítalo-Argentino, quienes se preparan para presentar sus charlas ante compañeros, docentes y familiares.
Según explicó Mailland, el trabajo comenzó hace varios meses y propone un proceso de reflexión que va mucho más allá de preparar una exposición oral. La iniciativa invita a los adolescentes a preguntarse qué quieren comunicar, qué situaciones los interpelan y qué pueden aportar a los demás desde sus propias vivencias.
“Hay un cierto prejuicio respecto de los jóvenes, como si no les interesaran las cosas o vivieran todo de una manera superficial. La realidad es que, cuando logran hacer ese proceso introspectivo y pensar en lo que les pasa, surgen ideas buenísimas, pero hay que generar el espacio”, expresó la docente.

Mirar más allá de lo cotidiano
Durante la entrevista, Agustina y Lucía compartieron parte del recorrido que las llevó a elegir los temas de sus charlas. Aunque cada exposición tiene una mirada particular, ambas coinciden en una preocupación: muchas veces, como sociedad, naturalizamos determinadas situaciones y dejamos de prestar atención a realidades que están mucho más cerca de lo que imaginamos.
En el caso de Lucía, su reflexión gira alrededor del significado de ayudar. La estudiante cuestiona la idea de que la solidaridad consista solamente en entregar aquello que sobra o que ya no se necesita, y plantea que el verdadero compromiso implica acercarse a las personas, escucharlas y compartir tiempo y experiencias con ellas.
La inquietud surgió a partir de una actividad escolar realizada el año pasado en un centro educativo complementario, donde los chicos asisten en el horario contrario al de la escuela y reciben apoyo escolar y participan de talleres.
En aquella oportunidad, el proyecto consistía en compartir conocimientos sobre programas digitales con los niños. Al principio, Lucía pensaba que quizás hubiera sido más útil reunir útiles escolares, mochilas u otros elementos materiales. Sin embargo, la experiencia le permitió descubrir otra dimensión de la ayuda.
Al ver el entusiasmo de los chicos frente a los nuevos conocimientos, comprendió que acompañar, enseñar y compartir también puede generar un impacto significativo. “Ese encuentro entre las personas, ayudar y escuchar a quienes lo necesitan, es mucho más profundo que solamente dar algo y que el tema termine ahí”, explicó.
Su reflexión pone el acento en la importancia de involucrarse y comprender que, detrás de cada necesidad, hay personas con historias, inquietudes y deseos que merecen ser escuchados.
Las historias invisibles que están a pocas cuadras
La experiencia de Agustina también nació de una actividad escolar que la llevó a observar su entorno desde otra perspectiva.
La estudiante contó que, a partir de una recorrida por el barrio donde está ubicada su escuela, comenzó a descubrir historias y realidades que, pese a encontrarse a pocos metros de su vida cotidiana, hasta entonces no había conocido de cerca. Había asistido a esa institución desde muy pequeña y transitado durante años las mismas calles, pero nunca se había detenido a recorrerlas de esa manera.
El encuentro con otras experiencias la llevó a preguntarse cuántas veces las problemáticas sociales se perciben a través de las noticias, como situaciones lejanas, sin advertir que también suceden en el propio barrio. “Me encontré con historias muy diferentes a las mías. A veces son historias invisibles que están a tan solo unas cuadras”, señaló.
Su charla busca generar una reflexión sobre la necesidad de mirar alrededor, reconocer las dificultades que atraviesan otras personas y evitar que la preocupación por la realidad social quede limitada a lo que se ve en la televisión o en las redes.
Las palabras de ambas jóvenes sorprendieron durante la entrevista por la profundidad de sus planteos y por la capacidad de vincular experiencias escolares con preguntas más amplias sobre la solidaridad, la desigualdad y la responsabilidad de cada persona dentro de su comunidad.
Doce voces, doce historias
El encuentro de cierre contará con la participación de 12 estudiantes, cuyas charlas abordarán temáticas diversas. Además de las reflexiones sobre el compromiso social que compartirán Agustina y Lucía, habrá exposiciones relacionadas con las decisiones que deben tomarse de cara al futuro y la importancia de dedicar tiempo a la familia, entre otros asuntos.
Mailland destacó que cada presentación es diferente porque surge de experiencias personales y de aquello que cada estudiante está dispuesto a compartir. Por eso, señaló que todas tienen un valor particular y que el proceso permite conocer aspectos de los adolescentes que muchas veces no aparecen en las conversaciones cotidianas.
La docente también puso en valor el acompañamiento de quienes hicieron posible el proyecto. Junto con Valeria Chara y Andrea Molina, lleva adelante la propuesta educativa, que requiere meses de trabajo, actividades previas y orientación para que los jóvenes puedan encontrar y desarrollar sus propias ideas.
Además, agradeció al Centro de Acopiadores y a las personas que organizan las charlas TED en Necochea, quienes colaboraron con la escenografía y los elementos necesarios para realizar la actividad. Esta será la primera vez que el proyecto tenga un evento de cierre fuera del ámbito escolar. La experiencia comenzó el año pasado, pero por cuestiones de tiempo no se había podido concretar una presentación final.

Una invitación a escuchar a los jóvenes
Las charlas se realizarán este jueves a las 10 en el Centro de Acopiadores. La convocatoria está destinada a estudiantes de ambas instituciones, sus familias y docentes, ya que la capacidad del lugar es limitada. Más allá de la presentación, la propuesta deja una invitación que trasciende el ámbito educativo: prestar atención a lo que los jóvenes tienen para decir.
Durante la conversación en “Esta Mañana”, quedó planteada la importancia de abandonar ciertos prejuicios y reconocer que los adolescentes no solamente tienen inquietudes, sino también ideas y miradas propias sobre el mundo que los rodea. Escucharlos implica comprender sus preocupaciones, dar lugar a sus preguntas y acompañarlos en la construcción de su futuro. También supone reconocer que muchas de las transformaciones que necesita una comunidad comienzan con algo tan sencillo —y a la vez tan importante— como mirar al otro, involucrarse y estar dispuesto a compartir.
Las voces de Agustina y Lucía son parte de ese mensaje: detrás de cada joven hay una historia para contar y una reflexión que puede ayudar a los demás a observar la realidad de otra manera.












