La Cámara de Diputados sancionó la reforma de la Ley de Glaciares tras una sesión que se extendió hasta la madrugada, con 137 votos a favor, 113 en contra y 3 abstenciones.
El proyecto impulsa una modificación clave: otorga mayor poder a las provincias en la gestión y control de sus recursos naturales, en línea con el respaldo de distritos con actividad minera.
Desde el oficialismo aseguraron que la nueva normativa no pone en riesgo la protección de los glaciares ni el acceso al agua, mientras que desde la oposición y sectores ambientalistas advirtieron sobre un posible retroceso en los controles y en la preservación ambiental.
La iniciativa generó un fuerte cruce político, con críticas que apuntaron tanto al impacto ambiental como al rol de los organismos técnicos, en un debate que sigue abierto.












